El problema más típico de este nativo suele recaer en el sobrepeso y la obesidad. Poco o nada podrá hacer por evitarlo. Tauro es de los que piensa que para trabajar hay que comer bien… y desde luego lo hace a conciencia.
La pereza y el gusto por el descanso poco ayudan a la hora de quemar el exceso de reservas acumuladas. Tauro no es partidario del deporte ni de esfuerzos innecesarios. Tan sólo el trabajo y el gusto por producir lo motivan lo suficiente como para poner en funcionamiento su poderosa voluntad. He aquí otra de las posibles compulsiones que pueden llegar a perjudicar a la salud de este nativo. A pesar de que normalmente Tauro da la sensación de alimentarse con el trabajo, en algunos casos se producen excesos al respecto, lo que genera desajustes emocionales y conflictos mentales.
Las preocupaciones acogotan y producen gran desasosiego en Tauro. Por lo general este signo intenta llevar una vida serena y productiva, pero bien sabe que las circunstancias adversas son muy capaces de tirar todo por tierra. Los estados de aprensión e hipocondría que a menudo asaltan los pensamientos de Tauro son fuentes de perjuicios para él. El miedo a perder lo que con tanto esfuerzo se ha conseguido en ocasiones hace perder el sueño reparador que tanto precisa y valora Tauro para mantener una vida saludable.
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