Con su temperamento pasa tres cuartas partes de lo mismo, es sensible, amable y abierto a pesar de dar la sensación de resultar inamovible. Para asegurarse de que la persona a la que uno se enfrenta es un Toro, lo mejor es llevarle la contraria. Si cede con facilidad, desde luego que nos habremos equivocado. Tauro es el signo más obstinado y terco de todo el Zodiaco. Para descubrir hasta dónde puede llegar lo testarudo de su carácter tan sólo habrá que discutir con él o ella.
Otros detalles que pueden ayudarnos a descubrir a Tauro los encontraremos fijándonos en cómo hacen las cosas. Raro será que este nativo haga algo de manera chapucera. Por lo general se suele tomar todo el tiempo que haga falta para cada cosa. No es que sea un gran perfeccionista, sino que le gusta y disfruta del trabajo bien hecho sin más. A la hora de comer da gusto verle disfrutar. Su calma e inmejorable costumbre a la hora de sentarse a la mesa, son todo un alarde de mundana sabiduría. Por nada del mundo un Tauro dejaría escapar las satisfacciones y las alegrías que deben acompañar a cada comida.
Hay quienes aseguran que los Tauro son de mente lenta y perezosa, seguramente porque los comparan con nativos de Aire. Posiblemente no se tenga en cuenta que Tauro necesita sentirse plenamente seguro de algo antes de decir que si. Las cuentas, los contratos y todo tipo de acuerdo, lo revisará cien veces antes de firmar. Como es lento, carece de tiempo. Por eso ha de hacer las cosas bien, para no tener que volver a empezar.
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