Las compensaciones económicas son bien recibidas siempre y cuando tengan un porqué. A Tauro no le gustan los actos caprichosos por parte de los superiores. No es una persona que se venda. Quiere saber en todo momento qué es lo que debe de hacer para ganar algún dinerillo extra. Su capacidad de trabajo es elevada pero debe ser debidamente compensada. A Tauro también se le puede agasajar con una buena comida en un gran restaurante -nada de nueva cocina, por supuesto-, con una caja de dulces de las monjitas de algún convento, o con una botella de licor de solera.
El buen ambiente de trabajo es principal para Tauro. Si no lo hay, él mismo se empeñará en crearlo. Pondrá un poco de orden y tirará lo que no haga falta, y a los compañeros los pinchará hasta obtener de ellos una sonrisa. Con malos humos, Tauro no funciona. Así que si se quiere poner en palmitas a este nativo, lo que seguro que funciona es mejorar el confort y las condiciones de trabajo. Aire acondicionado, un equipo de música, nuevos utensilios, etc., y estará tan contento y agradecido como un niño con zapatos nuevos.
Las prisas tampoco van bien con este signo. Es mejor concederle su tiempo y que se organice a su manera que pretender sacar un mayor partido de él a base de oprimirlo. Es más, cuando Tauro perciba que se deposita plena confianza en él, directamente se implicará más en el trabajo.
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