Reina de Espadas y caballo de Bastos

Para nuestro tercer ejemplo hemos escogido dos figuras que, a pesar de su apariencia, aluden, sistemática y simbólicamente, a dos personas. Así, pues, la reina de espadas puede anunciar una situación que progresa o una iniciativa audaz y fructuosa, o el sentido de la oportunidad. En cuanto al caballo de bastos, éste puede revelar un viaje, una gestión discreta, valentía y voluntad que favorecen los cambios útiles. Podemos, pue¿, suponer que se trata de una situación en la que actuamos, tomamos una iniciativa, para cambiar y progresar. Puede que sean necesarios una gestión o un viaje para obtener o realizar lo que queremos. Pero, por supuesto, también podemos hallarnos en presencia de dos seres que actúan de mutuo acuerdo: una mujer y un hombre (o, más concretamente, un muchacho), que desempeña el papel de intermediario, o de secundario, puesto que se trata de un caballo, en vez de una sota o un rey En tal caso, podemos afirmar que esta mujer de acción hace intervenir al personaje en cuestión para alcanzar sus fines, si no es así, el caballo deja de representar un personaje y pasa a ser una circunstancia. Y de ahí deduciremos que esta mujer activa, representada en nuestra tirada por la reina de espadas, iniciará una gestión, un viaje o efectuará cambios útiles, para hacer que su situación avance o para sacar provecho de la misma.



