Según el mito griego, Teseo tuvo que entrar en el laberinto de Creta para matar al monstruo llamado Minotauro. La hermosa Ariadna le dio una cuerda para marcar el camino y regresar. Si aplicamos a este mito el pensamiento jungiano, el laberinto es el símbolo del inconsciente. El Minotauro, el monstruo aterrador, representa el material reprimido que tememos dentro y preferimos evitar. Ese material es oscuro e indomable. La muerte del monstruo representa la aceptación y la domesticación de los contenidos peligrosos, que por fin llegamos a dominar. Pero eso sólo se pude lograr por medio del amor y la aceptación de lo reprimido. La imagen del alma (Ariadna) reconcilia lo consciente y lo inconsciente.
Las relaciones entre Jung y Freud
Parece que ni Freud ni Jung eran personas fáciles. Freud tendía a pelearse con todos sus amigos. No sólo se alejó de Jung y de Adler, sino también de otros colegas como Breuer, Fliess y Meynert. También a Jung le costaba relacionarse con hombres, y tenía pocos amigos masculinos, excepto un compañero de infancia. Se dice que Jung se sentía mucho más cómodo en compañía de mujeres. Les resultaba muy atractivo, y en Zurich reunió a su alrededor un grupo llamado las Jungfrauen. A Jung le impacientaba el dogmatismo de Freud, y Freud era muy celoso de su autoridad y su credibilidad. En su ancianidad, Jung aún recordaba la ocasión en que Freud le dijo: “Estimado Jung, prométame que nunca abandonará la teoría sexual. Eso es lo esencial. Debemos convertirla en dogma, en un bastión inconmovible.” (Anthony Stevens, Jung y la Búsqueda de la Identidad, 1999.)
Sus diferencias de carácter y de convicciones parecen deberse a su formación. Freud provenía de la clase media judía urbana, y su educación lo impulsaba hacia las ciencias de la naturaleza. Su madre fue una hermosa mujer, que lo mimaba y le proporcionaba muchos cuidados y atenciones. Jung era hijo de campesinos protestantes, lleno de romanticismo y de idealismo. Su madre era una mujer sencilla y sufría accesos de depresión, y debió ser hospitalizada durante la infancia de Jung. Las relaciones de Freud con su madre y sus experiencias infantiles lo condujeron a sus teorías sobre del complejo de Edipo. Las ausencias de la madre de Jung y su formación religiosa le indujeron a buscar la seguridad espiritual dentro de sí mismo.
Ejercicio
Siéntese y piense qué aspectos de su personalidad se asemejan más al sexo opuesto. Si es mujer, puede ser la agresividad, el espíritu de competencia, el machismo u otra cosa. Si es hombre, puede ser la sensibilidad, el sentimentalismo, la pasividad, etc. Luego imagine una persona del otro sexo que sólo tenga rasgos de su género. ¿Cómo es? ¿Qué aspecto tiene? ¿Cómo se relaciona con ella? ¿Le gusta? ¿De qué hablan? ¿Le gustaría ser amigo de una persona así en la vida real? Piense qué características del sexo opuesto le faltan a usted y trate de hacerlas conscientes, si puede.
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