Los sueños sobre la desnudez

Generalmente, se piensa que los sueños sexuales o eróticos son expresiones de satisfacción de los deseos o medios de calmar la tensión sexual. En el siglo XIX, estos sueños provocaban gran preocupación a hombres y mujeres, porque se los creí­a fuente de enfermedades fí­sicas y mentales. Pero decir que todos ellos revelan frustración o satisfacción de los deseos es simplificar demasiado.

Son muy comunes los sueños donde aparecemos desnudos en público, lo por lo general revela nuestro miedo a quedar expuestos. Es raro que estos sueños contengan sentimientos sexuales; lo más probable es que se relacionen con experiencias de vergí¼enza, rebelión y hasta falta de cuidados. Si sueña que está desnudo, la pregunta principal que debe hacerse es qué sintió en el sueño. ¿Experimentaba mucha vergí¼enza o estaba encantado de hallarse sin ropas? Otros sueños de desnudez se originan en ideas sobre la verdad y la honestidad.

El sueño de Andrés

Hace poco, Andrés soñó que miraba jugar a su equipo deportivo favorito. Estaba en las gradas, junto con todos sus amigos y sus familiares. Cerca de él veí­a a su madre y su padre, y a sus hermanos y sus hijos. Todos llevaban ropas abrigadas. Pero él estaba desnudo. Sin embargo, ni en el sueño ni al despertar sintió vergí¼enza, sino que miraba con comodidad a sus allegados y a su equipo. Para él, el sueño representaba un estado de gran satisfacción.

Muchos sueños sexuales resultan perturbadores, especialmente si contienen actos de violencia o de perversión. Si tiene sueños sexuales perturbadores y repetitivos, busque consejo de un profesional. Si en los sueños se entrega a prácticas sexuales opuestas a las habituales en usted, es mejor que los investigue a fondo. Después de todo, los sueños emanan de lo más profundo, de modo que quizá su inconsciente está tratando de decirle algo, por ejemplo que trate de comprender mejor el dominio del sexo y la sexualidad.
En el Otelo de Shakespeare, Casio tiene un vivido sueño erótico con Desdémona, cosa que Yago sabe. Relata el incidente a Otelo, pero defendiendo a Casio. Pero Otelo no se deja convencer. El pasaje revela cómo se interpretaban los sueños en la época isabelina:
OTELO: ¡Oh, monstruo! ¡Monstruo!
YAGO: ¡Bah, sólo fue un sueño!
OTELO: Pero con una conclusión inevitable.
YAGO: La duda es grande, aunque sólo fue un sueño.
William Shakespeare, Otelo, hacia 1600

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