Un sueño: dos grupos de hombres luchaban entre sí. El grupo al que yo pertenecía capturó a un enemigo, un hombre gigantesco y desnudo. Lo aferramos entre cinco, uno por la cabeza y dos a cada lado, tomándolo por los brazos y las piernas. Lamentablemente, no teníamos cuchillos. Pero por alguna razón, no había tiempo que perder, y como allí había un horno con la puerta abierta, extraordinariamente grande y al rojo vivo, llevamos al hombre hasta él, acercamos su pierna al horno hasta que comenzó a echar humo, la retiramos hasta que dejó de humear y después volvimos a acercarla. Hicimos esto interminables veces, hasta que desperté; no sólo estaba sudando frío, sino que me castañeteaban los dientes.
Franz Kafka, Diarios, 20 de abril de 1916
No todos los sueños de conflictos son tan violentos y perturbadores como el del escritor existencialista checo Franz Kafka. En algunos vemos figuras de lucha, de guerra y de agresión. Pero en los sueños más sutiles de conflictos aparecen imágenes de abandono, de pérdida del control o de miedo. Hasta las personas más firmes suelen tener accesos ocasionales de inseguridad, y este conflicto entre la seguridad en sí mismo y el miedo al mundo aparece en los escenarios oníricos. Por ejemplo, los sueños donde perdemos un autobús, un tren o un avión pueden hablar del miedo que sufre el durmiente de no satisfacer algunas esperanzas que abrigaba. Del mismo modo, los sueños con terremotos, desmoronamientos o volcanes señalan la existencia de alguna perturbación o un conflicto interiores, que amenazan los cimientos donde reposa el mundo del durmiente. Los sueños donde se ven anclas o botes salvavidas también pueden relacionarse con la lucha por la supervivencia, y ser otra representación de los problemas y conflictos que todos enfrentamos a lo largo de la vida.
El sueño de John
John soñó que estaba en el teatro viendo Pigmalión de George Bernard Shaw, su obra favorita. La pieza trata de una vendedora de flores del este de Londres que, por un pequeño salario, consiente en que dos académicos le enseñan los modales de la aristocracia. John vio como la obra se acercaba al final, y la protagonista, Eliza Doolittle, se disponía a abandonar la casa del profesor para comenzar su periplo. En el sueño, John subía a la escena y gritaba a los actores que detuviesen la representación. Les explicaba que Eliza nunca podría sobrevivir en el mundo exterior, y les imploraba que pusieran fin ahí mismo a la obra, sin llegar hasta el final. Ya despierto, John relacionó la historia y el sueño, y descubrió hasta qué punto se identificaba con la historia de Pigmalión. John es hijo de un estibador, y se ha educado en un barrio pobre de la ciudad. A pesar de ello, ha logrado ser admitido en la facultad de ciencias de la Universidad de Cambridge, y tiene miedo de no adaptarse a ese ambiente. En su interior, se debate en el conflicto entre sus orígenes obreros y la carrera de clase alta que se dispone a comenzar, y esto es lo que ha salido a la superficie por medio del sueño.
Los resortes del sueño
Si sueña con un conflicto, trate de recordar su origen. ¿Qué relación tiene con su vida consciente? Si no logra descubrir la relación, haga asociaciones libres de ideas sobre el sueño. ¿Había en él algún enemigo? Si lo había, ¿puede tratarse de un aspecto suyo oculto? ¿Su oponente era amenazador o alegre? ¿Algún personaje del sueño resultaba lastimado en la lucha, o ésta se resolvía antes de hacerse demasiado peligrosa? ¿El conflicto aumentaba o reducía la hostilidad1? ¿El conflicto se solucionaba? Y en caso afirmativo, ¿cómo? ¿Puede emplear otra vez la solución en la vida consciente o en una tarea de visualización ?
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