La sombra

El concepto de Jung de la sombra —los aspectos ocultos y opuestos de nuestra mente, que no se hacen visibles en la persona— es muy útil para comprender el sentido de las pesadillas y los sueños terroríficos. En el análisis jungiano, se insiste en que el paciente averigüe más sobre su sombra. Los pacientes se esfuerzan en aceptar su sombra, e incluso llegar a quererla. A menudo reconocemos las características de la sombra en las personalidades que no nos gustan, y que hasta despreciamos. Dado que nuestros mayores miedos y prejuicios están tan profundamente escondidos, nos cuesta mucho reconocerlos, y más aún explorarlos. De modo que a menudo proyectamos esas características en otras personas, con lo que dejamos de ser responsables de ellas.

Enfrentar la sombra exige mucho coraje, y lo mejor es hacerlo en el curso de un análisis. Sin embargo, los sueños y las pesadillas son un buen punto para comenzar su exploración. Los sueños terroríficos donde sufrimos ataques son comunes, y se relacionan con el concepto arquetípico jungiano de la sombra. Como todos los demás complejos, la sombra también tiene un núcleo arquetípico: el arquetipo del enemigo, del atacante, del invasor mortífero. Se cree que esto forma parte del equipo de supervivencia adaptativo, fruto de la evolución. En este sentido, se dice que el arquetipo del atacante pasa a primer plano durante la primera infancia, porque, para sobrevivir, los animales necesitan temer todo lo extraño y potencialmente hostil. A medida que los animales y los seres humanos crecen, el núcleo del atacante arquetípico se desarrolla, y se convierte en una imagen más detallada de la amenaza, reflejando a menudo lo que la persona percibe como amenaza.

La sombra en la literatura

En El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Robert Louis Stevenson cuenta una aterradora historia donde emplea el concepto de la sombra y de la proyección inconsciente. El Dr. Jekyll es un intelectual soltero, obsesionado y fascinado con su propia sombra. El problema es que no tiene conciencia alguna de este aspecto reprimido de su mente, y en lugar de asimilar o integrar a la conciencia los sectores sombríos de su personalidad, termina poseído por ellos, y se convierte en el monstruoso Mr. Hyde.

La leyenda de Fausto es otro buen ejemplo de estos dos aspectos diferentes de la personalidad humana. La búsqueda obsesiva del conocimiento de Fausto lo conduce a un desarrollo intelectual desequilibrado, porque suprime otros aspectos de su potencial y queda desilusionado de la vida. Pero, como en la mayoría de los casos, las partes suprimidas del yo exigen atención, porque nunca han desaparecido, sino que sólo han quedado sepultadas. En el caso de Fausto, se convierten en un intruso fantasmal, en la figura demoníaca de Mefistófeles. Fausto proyecta en Mefistófeles todo el poder y la fuerza que ha suprimido en su interior. Si hubiera conocido el pensamiento jungiano, hubiera podido aprovechar este aspecto de su mente, logrando mayor equilibrio e integridad.

A diferencia del Dorian Gray de Oscar Wilde, Fausto y el Dr. Jekyll al menos intentan enfrentar sus sombras, y no se limitan a presentar una persona aceptable para el mundo exterior. Quizá sea por esto que generaciones enteras de amantes de literatura se han sentido fascinados por estas historias. Los dos personajes osan enfrentar el desafío de la sombra.

Volver al índice de Sueños

Volver a Los sueños y sus temas

Busca entre los sueños que comienzan con la letra:
A B C D E F G H I J L M N O P Q R S T U V Y Z

 

Hechizos y brujerías

nucleo arquetipico
This entry was posted in Sueños and tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Comments are closed.