La catarsis es una buena manera de enfrentar la agresividad, y en nuestros sueños nos ayuda a menudo a resolver conflictos difíciles o sentimientos dolorosos. Básicamente, la catarsis consiste en sacar afuera las tensiones o liberarnos de ellas. Esta liberación permite a las personas enfadadas se sientan mejor, reduciendo su tendencia a cometer actos agresivos. Los sociólogos han llegado a la conclusión de que la catarsis no es tan sencilla como parece. En primer término, no es tan común como se cree. Segundo, cuando damos rienda suelta a nuestra ira u ojeriza hacia alguien que nos ha agraviado, no siempre llegamos a un final feliz. El deseo de atacar más tarde a esa persona no desaparece.
La catarsis aparece con frecuencia en los sueños, en las novelas, en teatro y el cine. Muchas obras, desde Medea, pasando por Macbeth y las telenovelas, hablan de los conflictos y el odio entre diversos personajes; después de muchas escenas de ira, cólera y limpieza de la conciencia, la intriga se resuelve y todos logran ser felices. Observe estos hechos la próxima vez que mire la televisión o cuando vaya al cine.
También se produce catarsis en los sueños, pero en ellos se relaciona más con la satisfacción de los deseos que con la realidad. Esto no significa que los sentimientos y las cuestiones difíciles no se puedan resolver hablando, sino que no siempre resulta tan sencillo y romántico como lo muestran las películas.
El sueño de Pedro
Pedro y Marina, su hermana mayor, tenían malas relaciones, caracterizadas por la rivalidad y la comPedroncia. Aunque a veces hacían bromas sobre ello, casi siempre se esforzaban por superarse mutuamente, y por ello destacaban en sus estudios y en sus carreras. En la vida real, Pedro se había casado, había tenido su primer hijo y se sentía muy feliz. Su hermana no había hecho ningún regalo al niño, y sólo había ido a visitarlo una vez, aunque no vivía lejos.
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Una noche, Pedro soñó que sostenía una violenta pelea con ella ante toda la familia: los abuelos, los parientes políticos y los primos. Durante ella, Pedro expresaba todos sus sentimientos, la ira y el dolor que le había producido la conducta de Marina. La familia los contemplaba en silencio, y Marina le respondía con enojo.
Todos los personajes del sueño se sentían dolidos e incómodos. Al final, el hijo de Pedro comenzaba a hablar. Aunque Pedro no podría comprenderlo, sabía que los estaba alentando a él y a Marina a resolver sus diferencias. Lo hacían, y terminaban reconciliándose en el sueño. En la vida real, Pedro nunca había encontrado las palabras para decirle a su hermana lo que realmente sentía. Interpretó el sueño diciéndose que le alentaba a expresarse con serenidad antes de que fuese tarde. Pedro comenzó a hablar con Marina, y aunque al comienzo les costó reparar su relación, se dio cuenta que el sueño le había ayudado a encontrar su voz y a enfrentar sus sentimientos de hostilidad en la vida diurna.



