Jung basaba su teoría de los arquetipos y del inconsciente colectivo en el pensamiento biológico. Según él, la vida psíquica individual debe entenderse en el contexto de toda la especie: “toda vida individual es igual a la vida eterna de la especie” (K. G. Jung, Obras Completas, 11, párrafo 146).
Jung pensaba que la adaptación es necesaria para la supervivencia de todas las especies en su medio. Todos los seres jóvenes, incluyendo los humanos, nacen con algunos instrumentos innatos que les permiten emprender el proceso de adaptación. La adaptación es constante durante toda la vida de los seres vivos y en el contexto de su entorno, que Jung denominaba Umwelt. Para él, el aprendizaje desempeña un papel vital en el proceso adaptativo.
Si aplicamos estas ideas a la especie humana, comprobamos que, según Jung, un niño humano no es una hoja en blanco, donde los adultos y otros factores del entorno dejan su marca. Jung pensaba que los niños son seres complejos, que poseen muchas respuestas, conductas y expectativas innatas que aparecen si el entorno es apropiado. La dotación arquetípica de los reción nacidos les permite adaptarse a su situación, tal como a nuestros antepasados de millones de años atrás. Jung mantenía que otras estructuras psíquicas, como el yo, el ego, la persona, la sombra y el anima o animus desempeñan funciones adaptativo en la psique.
El yo
Para Jung, el yo es el órgano psíquico de adaptación más importante. Mantiene que es la fuerza organizadora de toda la personalidad. El yo se encarga de lograr la mejor adaptación posible durante cada ciclo de la vida; su función esencial es conseguir la mayor satisfacción en la vida; su meta es la integridad. A esta búsqueda vital, Jung la llamaba “individualización”. Aunque el yo tiene raíces biológicas, contiene los misterios del alma. No sólo proporciona medios de adaptación al entorno, sino también al espíritu y a Dios.
La persona
Nuestra adaptación a la sociedad depende de un aspecto de la personalidad que Jung denominaba la persona. En la Antigí¼edad, se llamaba persona a la máscara que llevaban los actores. La persona es el aspecto que deseamos presentar al mundo exterior. La adaptación social y el éxito dependen de la calidad de la persona. Si nuestra persona se adapta con soltura a las situaciones nuevas y al mismo tiempo refleja cualidades válidas y reales del ego que cubre, logramos adaptarnos bien al mundo y a los cambios. Los problemas se plantean cuando, por diversas razones, adoptamos una persona inadecuada. En su origen, la persona surge a partir de los cambios y las expectativas de quienes nos rodean, los padres, los maestros, los medios de comunicación y el mundo. Todos sabemos que los niños aprenden rápidamente qué conductas son deseables y cuáles no. Así, los rasgos deseables pasan a integrar la persona, mientras que las características indeseables tienden a ser reprimidas y quedan profundamente sepultadas en el inconsciente. A éstas Jung las llamaba la sombra.
Los sueños nos permiten investigar las partes inconscientes de la psique y comprender nuestra persona y los aspectos ocultos de la sombra. Sin los sueños, tardaríamos mucho más tiempo y nos resultaría más difícil descubrir los aspectos característicos de nuestra persona y cómo los utilizamos.



