Jung, el inconsciente colectivo y los arquetipos
En cuanto a los sueños mayores, conviene que definamos los arquetipos, que parten de la contemplación reiterada en los mitos reconocidos a través de la historia por diferentes civilizaciones, en los que existen determinados motivos comunes que también forman parte de los sueños, las fantasías, la imaginación y las alucinaciones que hoy en día podemos experimentar tanto aquí como en cualquier rincón del planeta. Estas figuras y estos argumentos comunes, generales, son las representaciones arquetípicas, que cuanto más nítidas se manifiestan presentan la virtud de impresionar, afectar moralmente y ejercer un influjo que queda reflejado en el subconsciente, provocando sueños que luego despiertan el mecanismo de la conciencia. Están originadas en el embrión sin forma aún de un arquetipo inconsciente que forma parte de la herencia del espíritu y que, por lo tanto, se revela espontáneamente en cualquier parte y en cualquier mente.
Los arquetipos no se representan a través de un contenido, sino que son elementos que carecen de representación; son formas que acuden a la psique para manifestar determinados instintos, sentimientos e ideas también de manera formal. La naturaleza de los arquetipos no se presenta en la conciencia, trasciende más allá y forma parte del alma profunda, igual que el inconsciente colectivo.
Un arquetipo no se puede desentrañar de manera fija, pues, de ese modo, perdería intensidad, razón de ser y se apartaría de la mente humana. Según Jung, incluso el más brillante desarrollo de la esencia de un arquetipo no es más que una simple traducción, más o menos exacta, mejor o peor lograda, en otro código susceptible de ser reconocido por la conciencia.
Jung era partidario de elaborar series de sueños que le permitieran conocer el carácter, las dificultades y los rasgos del paciente, al contrario de Freud, que se concentraba en un sueño que examinaba como un caso concreto. En ambos hubo un avance espectacular tanto en materia de interpretación onírica, como en lo que respecta a la curación de afecciones psíquicas, lo que supuso un beneficio importante que despertó el interés acerca de los estudios referentes a los sueños y al complejo y misterioso proceso que se da en el cerebro humano durante el período de reposo.
Sin embargo, conviene recordar que en el caso de Freud, hemos apuntado que carecía de método científico y basaba sus estudios en un cierto subjetivismo que partía de una concepción propia del ser humano y de su mente. En el caso de Jung, nos hallamos ante una perspectiva mágica, mítica y mística, pues, basándose en el estudio de diversos pueblos del globo, ideó la teoría de los arquetipos y del inconsciente colectivo, para lo que hubo de respaldarse en la mitología.



