La palabra Zodiaco significa literalmente «cinturón de animales». Es una representación de la vida simbolizada por diferentes arquetipos. Se supone, pues, que todo, absolutamente todo, en la vida sobre la Tierra cuenta con un lugar entre las estrellas simbolizado a través del Zodiaco.
Para poder manejar con mayor facilidad los diferentes signo astrológicos, una primera división que puede resultar muy ilustrativa es aquella basada en los cuatro elementos. Para la filosofía griega el mundo estaba compuesto por cuatro elementos esenciales, los cuales contaban con un orden concreto y con una serie de propiedades que los diferenciaban. Estos cuatro elementos son el Agua, la Tierra, el Aire y el Fuego.
Relacionando elementos y personalidad podremos obtener una primera aproximación muy efectiva a la hora de determinar el carácter de las personas de los diferentes signos.
Dentro del elemento Tierra encontraremos los signos de Capricornio, Tauro y Virgo. El temperamento y la naturaleza de estas personas es de tipo nervioso. Su manera de estar en el mundo es siempre muy despierta. Su mirada parece estar permanentemente alerta de todo cuanto acontece a su alrededor. Su forma de actuar es concreta, bien enfocada, directa e incluso un tanto precipitada pero muy efectiva. El desequilibrio nervioso se manifestará claramente en su carácter y, por más que lo intenten esconder, su mirada les delatará.
Los signos pertenecientes al elemento Agua son Cáncer, Escorpio y Piscis. El carácter de estas personas es por lo general bastante más suave y tierno que el de las de Tierra. Los afectos y los gustos predominan por encima de los demás valores. Son personas englobadas dentro de lo que se llama un temperamento linfático y se les reconoce rápidamente por las dotes artísticas que manifiestan en todo cuanto hacen. Son personas de naturaleza lánguida, muy predispuestas a llevar una vida contemplativa y que dan la sensación de carecer de sangre en las venas. Siempre envueltas en un aire soñador, pueden a menudo padecer un estado de aletargamiento que les dificulta sacar fuera de sí todo el arte que llevan dentro.
Atendiendo ahora al elemento Aire, habrá llegado el turno a los signos de Libra, Acuario y Géminis. Por lo general las personas pertenecientes a este elemento disponen de una potente circulación sanguínea que genera además un gran estímulo personal. De naturaleza jovial y optimista, el temperamento de estas personas es claramente activo, con tendencia natural a la comunicación y al desarrollo intelectual.
Por último, las personas pertenecientes a los signos de Aries, Leo y Sagitario estarán marcadas por la energía del elemento Fuego. El rasgo que más destacará entre todos los de su carácter es el de la excitabilidad. Son personas que emiten respuestas rápidas, concisas y concretas ante el menor estímulo. Contarán pues con un temperamento bilioso predispuesto a subsanar de inmediato la más mínima situación que pudiera atentar contra su persona. Dentro de los procesos fisiológicos, el elemento Fuego se correspondería con la inflamación y las enfermedades agudas.
Una segunda división que también resulta bastante esclarecedora a la hora hacer una primera aproximación al signo personal, se basa en la naturaleza Cardinal, Fija o Mudable de los diferentes signos. Independientemente del elemento al que se pertenezca, los signos del Zodiaco se dividen en estos tres grandes grupos según de la manera que afronten la vida.
Los signos Cardinales, Aries, Cáncer, Libra y Capricornio, se reconocen por la impulsividad de sus acciones. Esta naturaleza da personas que tienden a precipitarse ante las cosas. Y no es que sean personas apresuradas ó ansiosas, independientemente de ello, la naturaleza Cardinal otorga gran ilusión y entusiasmo gracias al enfoque unidireccional de la atención. Son pues personas que apenas necesitan que se rebase un ligero umbral para ponerse en acción. Pero igual de rápido que se entusiasman, llega la desilusión, abandonando por completo lo que tuvieran entre manos.
Los signos Fijos son Tauro, Leo, Escorpio y Acuario. Su naturaleza está caracterizada por la plenitud. Son pues personas ambiciosas que buscan siempre traspasar los límites para conseguir un poco más de lo que tanto les gusta. La firmeza, la voluntad y la pasión son rasgos predominantes en su carácter, que por lo general busca emociones fuertes a través de la paciencia, el tesón y la resistencia. Lo que más pavor le puede producir al nativo de naturaleza Fija es el cambio, ya que se vive como una pérdida de lo conseguido a base de grandes dosis de esfuerzo. Realmente lo que más marca a estas personas es una total falta de adaptación a las circunstancias y al medio.
La última y más versátil de las naturalezas ternarias del Zodiaco es la Mudable. Los signos que disponen de esta energía son Géminis, Virgo, Sagitario y Piséis. El rasgo más significativo de su carácter es el gusto por el cambio. Estos nativos disponen de gran capacidad de adaptación, de una intensa vida mental y de gran flexibilidad ante los cambios. Por lo general son personas comunicativas e inteligentes que buscan en la comunicación la forma más cómoda y sencilla de obtener lo que ellos necesitan y que consideran que a otros les sobra.
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