Breve introducción a la santería
A nadie le escandaliza a estas alturas que Changó se sincretice en santa Bárbara, o Aggayu sea el equivalente de san Cristóbal, o que Ochún lo sea de la Virgen de la Caridad del Cobre, por poner solo unos ejemplos.
Y además no fue una sincretización realizada al azar, con prisas, improvisando y asignando santos y dioses de cualquier manera. Los esclavos africanos buscaron similitudes, establecieron las oportunas comparaciones entre las diferentes entidades, las «presentaron» las unas a las otras como si de una reunión social de gente que no se conoce se tratara, y finalmente adjudicaron sus funciones con criterio a cada una según sus particularidades idiosincrásicas. Casi podríamos decir que fue un proceso cargado de cariño, de esperanza en una vida mejor.
La Santería se conoce también como Regla de Ocha, y sus divinidades son conocidas como Orixá, cuyo panteón divino esta formado por Orixás mayores y menores en orden de importancia y poder.
Los yorubas atribuyen el origen y nacimiento de los Orixás a un accidente padecido por Yemayá. Cuenta la leyenda que, en el mismo momento en que 0batala (Orixá del cielo) y Odudua (Orixá de la tierra) se unieron en matrimonio, engendraron a sus hijos Yemayá y Aggayu. De la unión de estos dos hermanos nació Orungan. Este, consumido de deseo por su propia madre, intento tomarla. Yemaya, desesperada y atemorizada por el comportamiento de su hijo, huyo de el, con tan mala suerte que cayo al suelo de manera violenta. A causa de la caída, de sus pechos brotaron sendos manantiales que originaron los mares de la Tierra. De su vientre reventado por el golpe surgieron el resto de los Orixás.
La amplia familia del panteón santero se divide, como de-ciamos, en Orixás mayores, los de mas poder (los santos con mas «peso»), y una gran cantidad de Orixás menores (santos de menos envergadura), de menor peso especifico. A ellos los iremos conociendo a través de las páginas de este sitio.
En este panteón cada entidad posee un carácter propio. Cada uno de ellos ha cumplido una parte y un cometido en la creación del mundo. También son dioses grandes y pequeños que, como los seres humanos, pueden ser buenos o malos, creadores o destructores, y que también tienen sus disputas entre ellos.
Cada Orixá posee un poder concreto, un área en la que es el rey absoluto. Unos protegen a los espíritus, otros velan por la salud, otros por el amor, etc. Podría decirse que cada uno de los Orixás se adscribe a una de las actividades y necesidades del ser humano, tal y como los santos cristianos son patronos de cada uno de sus fieles, ya sean zapateros, periodistas, mecánicos, pescadores, etc.
Al igual que cualquier religión, la Santería cubana posee una jerarquía de personas encargadas de mantener y regular sus cultos. Olúo es el nombre que recibiría el sumo sacerdote santero. Babalao sería el máximo adivino de este culto. Después de éste, en orden de importancia, se encuentra Babalocha, y el último lugar jerárquico lo ocupa Aleyo.
Si bien estos sacerdotes son los que tienen cierto peso dentro de los ritos santeros, son los propios Orixás quienes dictaminan y dirigen sus prácticas. En la mayoría de los casos se manifiestan «montando» o «cabalgando» a uno de sus hijos, entrando en su cuerpo y mostrando su identidad a través de bailes, puesto que dependiendo del tipo de movimientos efectuados podremos identificar el Orixá que se está manifestando.
La Santería es un sistema de ver y entender la vida, un concepto de existencia donde la mentalidad occidental, muchas veces mercantilista y casi siempre olvidando una sana subjetividad (creencia, fe), nunca tendrá cabida a no ser que tengamos la capacidad de abrir nuestra consciencia, nuestros sentidos, nuestra mente y espíritu a lo intangible y desconocido. A menos que no seamos capaces de sentir a las energías manifestándose, jamás podremos entrar en contacto con la Santería ni percibir más allá de nuestros sentidos. Debemos sentirla para entenderla. Y debemos abrir alma y corazón para ello.
En www.hechizos.us intentaremos que conozca la Santería mediante su práctica, con unos rituales sencillos y muy útiles que pueden cambiar su vida para mejor. Pero no servirán de nada, se lo aseguramos, si no los siente con cada fibra de su ser, si no cree con toda su fuerza en lo que está haciendo.




