Encontrar un trabajo no siempre resulta fácil. Al margen de la preparación, de nuestro currículum o de la forma de buscar, hay muchas otras facetas que intervienen en el aspecto laboral que nos ocupa. Es preciso tener interés, pero no manifestarlo de forma exagerada. Es necesario disponer de ayudas, contactos y muy buena suerte.
Los chamanes tienen un principio activo que recogió el antropólogo Carlos Castañeda cuando a través de sus libros nos hablaba del indio Juan Matús: la no-acción. No queremos decir que quien busca su trabajo debe dejar de hacerlo, pues el «no-hacer» de los chamanes se refiere a otra cosa muy diferente. Ellos sugieren que realicemos todas las acciones que sean necesarias para lograr nuestros objetivos, pero que lo hagamos con normalidad, no como si fuera una acción indispensable. El chamán aconseja actuar con sosiego, tranquilidad y despreocupación, ya que de esta forma liberamos nuestra energía y evitamos los bloqueos que producen los miedos.
La forma de actuar más chamánica sería buscar trabajo repitiéndonos consignas como «sé que necesito trabajar y que tendré el trabajo que merezco», en lugar de «no tengo trabajo y no sé cuándo lo conseguiré». Otra frase que nos puede ayudar mucho es «tengo la seguridad de poder asumir el trabajo que me ofrecerán», en lugar de «no sé si estaré a la altura de lo que me ofrezcan». Una última reflexión sería «si en este trabajo no me cogen, sé que lo harán otro. Seguiré buscando», en lugar de preocuparnos pensando «mira que si no me cogen... Quizá mi perfil no les ha parecido correcto».
Sabemos que no es fácil trabajar con afirmaciones como las mencionadas, pero al hacerlo así logramos que la psique se relaje. Conseguimos que en una entrevista de trabajo sólo nos preocupe responder a ella con la mayor naturalidad, entereza y capacidad en lugar de estar pensando continuamente si le estamos cayendo bien al selector de personal, si estamos diciendo las palabras apropiadas o qué imagen estamos dando de nosotros mismos.
Con actitudes como las anteriores y con el ritual de sal para hallar el trabajo ansiado, estamos seguros que el lector tiene el éxito garantizado.
INGREDIENTES
Una muestra de las ofertas de trabajo.
Sal marina.
Sal gruesa.
Una fotografía personal reciente.
Cuatro monedas doradas o de oro.
Cuatro velas de color amarillo.
Una vela de color blanco.
PREPARACIÓN
El material esencial para este ritual es el texto donde se encuentra la oferta de trabajo. Debemos disponer del anuncio de la prensa en el que vimos la oferta o cualquier otro medio que lo comunique. Si se trata de un trabajo del que nos hemos enterado por un amigo o conocido, debemos apuntar en un papel los siguientes datos: nombre de la empresa, lugar en el que está ubicada, teléfono o dirección de contacto, cargo que nos disponemos a ocupar, etc. Si se diera el caso de disponer de un nombre para el contacto, o sabemos cómo se llamará la persona que realizará la selección de personal, también lo incluiremos en el papel.
Comenzaremos por colocar el papel de trabajo sobre el centro de la mesa. Alrededor de él trazaremos un círculo con la sal gruesa. En el momento de tirar la sal para describir el círculo, debemos pensar que estamos efectuando una acción de protección. Diremos en voz alta:
Con esta sal purificadora, trazo un círculo de protección y purificación para que el trabajo que deseo lograr en (nombre de la empresa) me espere hasta que yo llegue a él.
Acto seguido colocaremos una moneda dorada o de oro coincidiendo con los cuatro puntos cardinales. Podemos depositar las monedas en el orden que más nos apetezca, salvo en el caso de aquella que ocupe la posición del norte, que deberá ser la primera en colocarse.
El dinero cumple una función de mimetismo. De hecho, lo que deseamos lograr es obtener beneficios o ganancias, por eso, cuanto más valor posean las monedas que participan en el ritual, más estamos valorando la acción que emprendemos. Aunque los billetes de curso legal poseen más
valor que las monedas, no debemos utilizarlos, pues al finalizar el ritual deberemos visualizar cuatro esferas de energía dorada emanando de la mesa. Ver las monedas e imaginar que se convierten en esferas de energía será mucho más fácil que hacer lo propio con papel moneda.
Cada vez que depositemos una moneda en coincidencia con el punto cardinal, debemos concentrarnos y decir lo siguiente en voz alta:
Esta pieza representa el poder y la fuerza. Esta pieza manifiesta aquello que es obtenido.
Esta moneda es una avanzadilla de aquellas otras que podré lograr con este ritual.
Esta moneda simboliza el oro, la energía y lo vital, elementos que no me faltarán para lograr el trabajo que ansio.
El siguiente paso consistirá en proyectar la fuerza del ritual. Para ello debemos coger la sal marina fina y trazar con ella un triángulo lo suficientemente grande como para que en su interior quede todo el conjunto dispuesto hasta el momento. Es importante que el vértice superior del triángulo coincida con la vela que hemos colocado al norte.
Tras el paso anterior, colocaremos en cada uno de los vértices del triángulo una vela de color marrón. La cuarta vela deberá situarse directamente encima del papel en el que está la oferta de trabajo. Una vez colocadas, las encenderemos. De nuevo seguiremos el orden que más nos apetezca, salvo el caso de la vela norte, que será la primera en prenderse.
Las velas marrones representan la fuerza y los beneficios del esfuerzo, por ello son las ideales para las cuestiones laborales. Tras encenderlas, nos concentraremos en que arden para ayudarnos a lograr aquello que pretendemos.
Mientras arden las velas marrones, y con la ayuda de un punzón, escribiremos en la vela blanca nuestro nombre y la fecha de nacimiento, incluyendo además la palabra trabajo. Acabada esta operación, acercaremos la mecha de la veJa blanca a la marrón situada al norte y la prenderemos. Una vez prendida, la situaremos justo al lado de la vela marrón que está en el centro de la disposición de los elementos, sobre el papel con la oferta de trabajo.
Tras el paso anterior, tomaremos la fotografía con la imagen personal entre las manos. Nos concentraremos pensando en que nuestra persona reciba toda la fuerza del ritual que estamos realizando. Acto seguido, depositaremos la fotografía junto a las velas.
Observaremos todo el conjunto, de dentro hacia fuera, y comenzaremos por mirar atentamente la fotografía que está sobre la oferta de trabajo y las velas que lo acompañan. Después prestaremos atención al círculo con las monedas y finalmente observaremos el triángulo con sus velas. Realizada esta observación, procederemos a relajarnos cerrando los ojos y pensando en el motivo del ritual: encontrar trabajo.
Cuando consideremos que estamos lo suficientemente relajados, fijaremos Ja atención en las cuatro monedas, intentaremos retener su imagen en la mente para después cerrar los ojos y convertirlas en cuatro puntos de luz. Debemos imaginarnos que cada esfera es una bola que crece en nuestro interior, hasta que las cuatro esferas formen una sola mucho mayor.
Llegados a este punto imaginaremos que la esfera energética del trabajo sale de nuestro exterior. Debemos sentirla frente a nosotros, en el pecho, cada vez más grande. Cuando haya crecido lo suficiente, como si fuera una pelota, situaremos las manos frente a nosotros e imaginaremos que tomamos la esfera sosteniéndola por sus lados. En ese momento invocaremos:
Por el poder del sagrado círculo protector aquí presente en la sal, yo, (indicar nombre), me dispongo a utilizar la fuerza de la energía para hallar el trabajo que necesito.
Por el poder de la sagrada forma del triángulo que manifiesta cuerpo, alma y espíritu, yo (indicar nombre) pido a las fuerzas de lo insondable que me ayuden a lograr lo que merezco.
Por el poder de este fuego, manifestado en las llamas de las velas, lanzó esta energía al infinito para que desde allí las entidades ocultas y protectoras me ayuden a lograr que (nombre de la empresa) me contrate para que yo, (indicar nombre), pueda realizar el trabajo que justamente necesito y ansio.
Tras la invocación anterior imaginaremos que cogemos con seguridad la esfera de energía y la lanzamos al cosmos. Con esta acción daremos por concluido el ritual, recordando que debemos dejar que las velas se consuman hasta el final. Cuando ello ocurra, recogeremos todos los elementos que hemos utilizado y los guardaremos en una bolsa amarilla hasta que tengamos una respuesta, ya sea negativa o positiva, de la oferta del trabajo.
En el momento que ya dispongamos de una resolución, debemos de enterrar el contenido de la bolsa, bien sea en una maceta o en plena naturaleza, ya que de esta manera estamos asegurando la estabilidad de lo obtenido y clausurando definitivamente el rito.