Pero, como todo en la vida, siempre habrá quien vea el lado malo de las cosas y se ciegue ante las virtudes de los demás, Sagitario puede resultar prepotente, demasiado directo o incluso entrometido. Su manera de comportarse deja a veces mucho que desear… si nos ponemos demasiado finos. Su naturalidad puede llegar a abrumar a otras personas más contenidas que él. No es raro que sus enemigos lo traten de persona orgullosa y muy vanidosa. Incluso que se llegue a tergiversar sus declaraciones, por lo general excesivas, y se acaben por usar en su contra.
Salvando las excepciones, se puede de alguna manera definir el tipo de amistades sobre las que Sagitario volcará toda su benevolencia divina. Por lo general a los nativos de este signo les gusta las personas que aporten algo totalmente nuevo al entorno, de ahí que se encuentren siempre rodeados de amistades foráneas o extranjeras. El mundo de los artistas también atrae profundamente a Sagitario, ya que de algún modo se contagia de su sensibilidad y se permite afinar la suya propia. En general se podría decir que la tolerancia es el valor principal que Sagitario impone a la hora de elegir sus amistades. La diversidad hace más grata la tertulia entre los amigos que tanto aprecia este nativo, que, sin saberlo, busca en los demás un fuerte apoyo para poder soportar con mayor facilidad la pesada carga de la monotonía.
El compromiso no está hecho para Sagitario. Su gusto por la libertad y la filantropía le impulsan a ayudar y colaborar con otras personas de su entorno, pero cuando se trata de trabajo y sufrimiento, Sagitario flojea. Todo lo que Sagitario haga por puro placer de compartir con otras personas tendrá que ser siempre divertido o al menos ameno. Esa es la premisa fundamental para obtener la colaboración de este nativo.
En las relaciones de trabajo Sagitario es por lo general un signo genial. Su manera de ver las cosas, su sentido del humor y la jovialidad que muestra al hacerlo todo, genera un ambiente desenfadado que a todos gusta compartir. Además el Centauro no tendrá ningún problema en dar la cara por los demás, siempre, claro está, que se sienta apoyado por el conjunto. Su generosidad es también bastante notable: el nativo de Sagitario no suele mirar por lo suyo como harían otros nativos, ni tampoco pedirá nada a cambio. Simplemente le gusta mantener vivas las buenas costumbres que hacen de las personas de su alrededor, un grupo inexpugnable.
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