Los ideales en Sagitario están más que desarrollados. En cierto modo representan la única salvación ante la triste realidad. Además el disponer de un ideal concreto permite orientar la flecha que justifica el resto de las acciones que vienen detrás. Esta es la base fundamental sobre la que reposa la incoherencia y la contradicción propia del signo. No hay que olvidar cómo es el cuerpo del Centauro y lo torpe que son sus pisadas, pero como sus cinco sentidos están fijados en la diana sobre la que dispara, para el nativo no hay error posible en sus actos.
Los resultados tampoco son algo que preocupe excesivamente a Sagitario, que sólo desea obtenerlos a corto plazo, dándole después igual lo que ocurra a lo que él mismo ha creado. Digamos que, en este sentido, actúa al modo que lo hace el gran Zeus -Júpiter para el mundo romano y planeta regente del signo-, es decir, sembrando a los cuatro vientos, siendo más que suficiente saber que lo hace con la mejor intención del mundo para quedar satisfecho consigo mismo. Cuando se dice que Sagitario es un signo fogoso, que se alimenta en parte del ejercicio físico y de la mente, hay que entender lo que se esconde tras las apariencias. El nativo de este signo necesita a toda costa regenerar con gran frecuencia su vitalidad y lo consigue poniendo su moral y su mente a prueba. Es decir, pasando a la acción, a menudo bastante violenta, sin mayor dilación que la de encontrar una elevada causa que vaya acorde con su moral.
Sería un error tachar de insensibles y descuidados a estos míticos seres de cuatro patas. Es bueno recordar que Sagitario representa al más elevado de los dioses del Olimpo y que por tanto ha cultivado desde muy pronta edad las cualidades representadas por el mismo. La sensibilidad y la delicadeza del nativo de este signo no dejarán nunca de sorprendernos. Realmente a Sagitario tampoco, es más, el trabajo delicado y artístico le hacen conectar con su esencia divina.
Sagitario no tiene otra opción que poner los ideales por encima de todo lo demás. La fuerza espiritual ha de sobrepasar con creces a los intereses materiales, y nada mejor que un fuerte ideal para usarlo a modo de guía personal. La grandiosa capacidad creativa del signo es muy capaz de encontrar mil y una justificaciones moralmente bien fundadas que le sirvan para argumentar sus actos, que por lo general tienen hondas raíces que moran en el enorme potencial instintivo del signo.
Decidir qué es lo que realmente mueve y motiva al signo del Centauro resulta curioso en un signo en el que tanto el movimiento como la pereza cohabitan. Quizá el denominador común lo encontremos en el placer y el bienestar. Cuando el nativo encuentra un lugar de reposo ideal no habrá nada ni nadie que sea capaz de evitar un forzoso alto en el camino. Tan sólo cuando se haya esfumado la magia del lugar, el nativo de Sagitario se planteará volver a la acción. Habrá pues que decir que el tándem acción-reposo o esfuerzo-placer es lo que realmente motiva a este signo tan particular en el que la conexión cuerpo-mente parece cobrar gran relevancia.
En numerosos libros y tratados de Astrología se asevera que Sagitario es un signo rebelde, independiente y que ama la libertad personal. Y aunque esto no deja de ser cierto, es interesante comprender el porqué de estas afirmaciones. Y sin duda, la respuesta se haya en lo expuesto en el párrafo anterior, es decir, en la contradicción de un signo que busca en una dirección para dar al fin con lo mismo que tenía en un principio. Pero lo más importante para el signo es lo que ocurre durante el viaje -que algunos llaman iniciación-, es decir, en lograr la renovación de las energías. Y como esto es mucho más difícil de llevar a cabo en colectivo, de ahí que Sagitario busque y necesite la soledad para poder regenerar constantemente su vitalidad.
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