El nativo de este signo tiene fama de indiscreto, pero lo hace con tal inocencia, que sus meteduras de pata son pronto perdonadas.
Otro de los rasgos que definen a Sagitario es la mansedumbre. El Arquero posee una serenidad y una confianza tales, que saborea la vida con auténtico deleite. La bondad es otra de sus cualidades más elogiables.
La actitud del Arquero es siempre entusiasta, jovial y alegre, pero a la vez juiciosa. Sagitario ama la vida tanto que, a pesar de ser todo un aventurero, no desea cometer riesgos innecesarios.
El nativo de este signo es un espíritu libre, sincero y honesto que posee grandes esperanzas y mucha fe en el porvenir. Sagitario desea echar un cable a la gente que tiene cerca y su naturaleza filantrópica así lo demuestra una y otra vez. Un Sagitario de verdad se esfuerza siempre por conservar lo bueno de esta sociedad y por mantener cierta armonía a su alrededor.
El Arquero necesita creer en algo, apuntar con su flecha a las alturas para clavarla directamente en su objetivo. Un signo tan expansivo como este nunca se cansa de propagar a gritos sus ideales y anhelos más profundos. Pero su necesidad de renovación es constante, y se cansa pronto de lo que tiene entre manos, de modo que pronto apuntará a un objetivo nuevo.
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