El nombre de esta decimoctava runa es el del abedul, el Árbol de Vida de las poblaciones siberianas, el árbol de la regeneración de los celtas. Se llama ber-kanan en germánico, lo que significa «rama de abedul», bercna en gótico, bjar-kan en antiguo noruego, breza en eslavo, bérzhas en lituano, etc. Esta runa corresponde a la letra b de nuestro alfabeto.
Su interpretación cuando está del derecho
Esta runa está en analogía con todo lo que puede nacer, crecer y aumentar. Tanto se puede tratar de un niño, como de una situación nueva que hemos creado y que necesita tiempo y atención para dar todo su potencial. Es una runa llena de promesas, pero cuando aparece en una tirada, apela a las cualidades de paciencia, como la precedente, pero también de atención y capacidad de adaptación. En efecto, recalca el lento desarrollo que solamente se puede producir si permanecemos muy atentos a todo lo que ocurre a nuestro alrededor y si lo favorecemos en todo momento, adaptándonos a las circunstancias, rehusando o abandonando lo que es debido, siguiendo, pues, etapas evolutivas. Así metafóricamente hace alusión al grano que, con el tiempo, se convierte en planta, luego en árbol, según un proceso lento y natural. Es, pues, la runa del crecimiento, del desarrollo, así como de la realización y la expansión. Por supuesto, está en analogía con algunas características astrológicas propias de Júpiter.
Su interpretación cuando esta del revés
E n tal posición esta runa alude a algo a lo que le cuesta nacer, salir a la luz y desarrollarse. Puede existir una decepción al respecto. O bien, la persona en cuestión no hace todo lo que debiera para que una situación o asunto se desarrolle como podría hacerlo. O también, puede tratarse de un miedo a crear o ir hasta el final de lo que hemos emprendido, por temor al fracaso.
Palabras clave
crecimiento, desarrollo, evolución, progreso, expansión. Obstáculos a la evolución, miedo a crear, temor al fracaso.
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