En el cuerpo se refleja el Alma

Desde el siglo pasado una rama de la medicina ha cobrado un importante auge: la medicina psicosomática. Son muchos los facultativos que actualmente admiten que ciertas enfermedades tienen un componente psicológico más importante aún que el fisiológico y muy pocos los que niegan la estrecha relación que existe entre los estados patológicos y la disposición anímica. Como ejemplo claro de ello pueden mencionarse los múltiples síntomas que produce el estrés en el organismo o la repercusión que pueda tener en un enfermo cardíaco algo tan poco fisiológico pero tan anímico como una mala noticia, un disgusto o una discusión.

Está sobradamente comprobado que cualquier paciente con ganas de vivir, con una actitud optimista y asertiva, con fe en su médico y en los fármacos que éste le recomiende, se cura mucho antes que un paciente pesimista. Eso no debe sorprendernos ya que, con el simple uso de la palabra, cualquier cirujano que sepa hipnotizar podrá operar al paciente sin hacer uso de anestesia o con una mínima pérdida de sangre.

Desde la mente se puede controlar el cuerpo, eso está claro; lo que ocurre es que muy pocos saben cómo hacerlo. Los yoghis de India son capaces de acelerar a voluntad el ritmo cardíaco o de invertir el proceso digestivo, cosa que para un occidental es difícil de creer. Sin embargo, hay hospitales en los que funcionan equipos de biofeed-back, técnica que logra la mejora de ciertos desarreglos enseñando al paciente a oír y conocer su propio cuerpo.

La técnica es relativamente sencilla: se conectan electrodos en la pierna de una persona que ha sufrido parálisis, por ejemplo, y mediante la evocación de imágenes se le hace moverla. La contracción muscular es imperceptible, el paciente no la nota, pero sí es registrada por los electrodos de modo que es el aparato quien le dice al enfermo cuándo ha tenido éxito su intento. De esta manera, logran la recuperación de diferentes dolencias trabajando con la ayuda de equipos electrónicos. Lo importante de esta técnica es que, al igual que la magia, cuenta fundamentalmente con la imaginación y la fe del enfermo como principales instrumentos de cura.