Ritual para ayudar a vencer la timidez
Todas las personas cuentan con un arsenal de armas psicológicas cuyo propósito es defender al individuo de los peligros físicos o psíquicos; entre éstos podrían citarse las decepciones, los desengaños, las situaciones confusas, etc.
Si no fuéramos capaces de experimentar miedo, por ejemplo, nuestra vida estaría en constante peligro ya que nos arriesgaríamos a enfrentarnos a retos que no podemos superar. El miedo hace que nos apartemos de posibles daños.
Debido a experiencias que han vivido, normalmente en su primera infancia, hay quienes tienen esta defensa psicológica excesivamente desarrollada; llegan a la conclusión de que son incapaces de superar los más simples retos sociales y, en lugar de actuar asertivamente, se retraen e intentan, por todos los medios, pasar desapercibidos. Tienen un miedo excesivo al mundo exterior.
Por lo general una persona tímida es callada; sin embargo, cuando está en una reunión o presenta una discusión, mentalmente piensa qué respuestas daría, en caso de atreverse.
La mayoría de las veces comprueba, dolorosamente, que si lo hubiera hecho hubiera acertado consiguiendo, con ello, la admiración del grupo. Sin embargo, el miedo la atenaza y es incapaz de mostrarse de manera abierta y confiadamente hacia los demás.
Este ritual está especialmente indicado para quienes sufren este trastorno. Aunque se puede realizar para uno mismo, es más adecuado para hacérselo a otra persona.
OBJETOS NECESARIOS
Un manojo de ramas de romero - Un manojo de ramas de lavanda - Una rosa Una cucharada de pimienta - Una jofaina con agua - Un cordón o cinta negra Una vela blanca - Cuatro velas rojas - Un incienso de sándalo - Tres clavos grandes, de unos 10 cm de largo - Una maceta con tierra - Una piedra negra
El trabajo deberá realizarse un sábado por la noche y en caso de que se haga para otra persona, ambas deberán hacer antes un ritual de purificación.
Ritual
• El oficiante deberá echar en la jofaina los pétalos de la rosa y la cucharada de pimienta y revolverlo con la mano.
• Hacer un manojo con el romero y la lavanda.
• Mojar el manojo en el agua y pasarlas por el cuerpo de la persona tímida, sacudiendo hacia abajo como si fuera un cepillo, enérgicamente. Empezar por la cabeza y terminar por los pies. Golpearla suavemente con las ramas. Para hacerlo, conviene imaginar que tiene barro u otra sustancia pegada y que se intenta limpiarlos.
• Situar a la persona en lo que será el centro del altar (marcado en el dibujo con un círculo; ver página siguiente) y entregarle la piedra negra que deberá sostener con la mano derecha.
• Entregarle la vela blanca, que deberá sujetar con la mano izquierda.
• Poner a su alrededor, las cuatro velas rojas.
• Entre cada una de éstas, colocar uno de los clavos, tal como se muestra en la figura.
• Frente a la persona tímida (o frente a sí mismo, en caso de que se haga este ritual para curar la propia timidez), poner la cinta negra, el incienso y, tras éstos, el recipiente con agua, pétalos y pimienta que se utilizó antes para la limpieza.
• Encender las velas rojas, el incienso y, por último, la vela blanca.
• Visualizar que por la mano izquierda entra en el cuerpo luz y energía. Que asciende por el brazo, llega al pecho y se expande por todo el organismo. Imaginar en el centro de la cabeza un punto de luz muy brillante.
• Visualizar que todas las energías negativas, los dolores, los miedos, la ansiedad, se descargan por la mano derecha, en la que está la piedra negra. Ésta es la que absorbe toda esa fuerza contraproducente.
• Recitar la primera oración (deberá decirla la persona tímida, si es que el ritual no se hace para uno mismo).
• Traspasar la cinta negra y poner los dos pies en la jofaina, mojándolos.
• Salir y dejarlos secar al aire libre, sin utilizar toalla.
• Dejar caer la piedra negra al agua para que descargue la energía negativa.
• Juntar los tres clavos con la mano derecha y enterrarlos en la maceta mientras se recita la segunda oración.
• La piedra negra se puede dejar, dentro del agua, toda la noche al sereno. Al día siguiente estará completamente descargada y se podrá llevar consigo toda vez que se deba enfrentar a alguna situación que produzca temor. En este caso, sujetarla en la mano derecha sintiendo que absorbe todo lo negativo que impide actuar. Guardarla, pero teniendo mucho cuidado de no tocarla con la mano izquierda.
Oración 1
Que la luz del fuego me dé fuerzas,
que la bondad de la tierra reciba mis temores.
Saldré al mundo con una vida nueva guiada
de la mano del Arcángel Rafael.
Oración 2
Soy yo y así me quiere Dios.
Soy una y buena a sus ojos,
soy una y buena a los ojos de los hombres.
Aquí quedan enterrados mis temores.




