Este ritual puede ser especialmente útil para los estudiantes en vísperas de examen o para toda persona que tenga que hacer un esfuerzo mental prolongado.
Es recomendable que quienes deban mostrar un altísimo rendimiento intelectual durante un período determinado, consuman azúcar, si es que no lo tienen prohibido por razones médicas, porque se sabe que el cerebro se alimenta de esta sustancia.
También deben tener en cuenta que la digestión de comidas copiosas hace que la sangre se concentre en el tracto digestivo con lo cual el cerebro se oxigena menos. Esta es la razón por la que después de comer aparece la somnolencia, la modorra. A la hora de mostrar el máximo rendimiento intelectual, es preferible hacer un almuerzo ligero y fácilmente digerible (evitando las carnes y otros alimentos que exigen una digestión más laboriosa); de este modo se estará en mejores condiciones para el reto.
OBJETOS NECESARIOS
Una vela azul, una vela violeta y una vela roja – Una cucharada de romero – Un incienso de sándalo – Un trozo de tela azul de unos 10 x 10 cm – Quince o veinte centímetros de alambre de cobre – Una aguja – Una hebra de hilo azul
Este ritual es preferible, aunque no indispensable, que se realice en miércoles.
Ritual
• Encender la vela roja, la azul y la violeta, en ese orden.
• Encender el incienso de sándalo.
• Echar en la vela violeta una pizca del romero.
• Poner el resto del romero en la tela azul y envolverlo, cosiéndolo para que no se salga su contenido.
• Juntar los extremos del alambre de cobre de modo que quede formado un aro que servirá de pulsera.
• Ponerse la pulsera en el brazo izquierdo y recitar la oración.
El paquete que se ha hecho con el romero y la tela azul, así como la pulsera de cobre, deberá llevarse consigo hasta que la situación se normalice. Cuando se sienta cansancio o ganas de abandonar el trabajo, oler el paquete de romero y recitar nuevamente la oración.
Oración
Que Mercurio me ilumine
y Marte me dé fuerzas.
Sé que puedo, que lo voy a conseguir.
Uno de los primeros metales que ha utilizado el hombre ha sido el cobre; no sólo para la construcción de herramientas y recipientes, sino también con fines curativos.
En las guerras, los soldados que iban al frente con armaduras de cobre se curaban más rápidamente de sus heridas, se infectaban menos y resistían mucho más la fatiga. Eso hizo que este mineral fuera alabado por sus propiedades para restablecer el organismo.
Muchos pueblos han utilizado pulseras de cobre no sólo por los beneficios que otorga este metal a la salud, sino también porque se aseguraba que traía suerte a su portador.
Los antiguos magos ya decían que las propiedades de este mineral regulan el metabolismo y hoy los científicos lo han comprobado y aceptado.
Esta regulación, incide directamente en el rendimiento de un sujeto frente a un esfuerzo prolongado, de ahí que se encuentren fórmulas mágicas que incluyan el cobre con este propósito.
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