Este ritual tiene por principal objeto el lograr que una tienda tenga una mayor afluencia de clientes que la que hasta entonces ha tenido. Podrán hacer este trabajo tanto el dueño de la misma como cualquier otra persona que trabaje en dicho establecimiento.
La cantidad de conos o varillas de incienso y de velas será igual a la cantidad de rincones que tenga la tienda en la zona de atención al público. Se entiende por rincón, la unión de dos paredes. Para que nos sirva de ejemplo nosotros utilizaremos un negocio que tenga sólo cuatro rincones.
OBJETOS NECESARIOS
Cuatro varas o conos de incienso de sándalo – Cuatro velas amarillas, dos velas blancas y cuatro de color púrpura – Un coco – Medio litro de cerveza – Dos cucharadas de miel – Un litro de agua de lluvia (en su defecto puede usarse agua mineral) – Un puñado de sal gorda – Cuatro trozos de cinta color púrpura, de unos 5 cm de longitud – Un cuenco vacío – Un embudo
La ceremonia se deberá comenzar en día de luna llena.
Primera parte del ritual
• Dejar la botella con agua, destapada, al menos tres horas a la luz de la luna, y retirarla antes de la salida del sol, envolviéndola en un paño para que no le dé la luz artificial ni la solar.
• Al día siguiente, por la noche, encender las dos velas blancas y apagar la luz eléctrica.
• Verter en el cuenco el agua mineral y a ésta, agregar la cerveza y la miel. Remover bien.
• Utilizar el embudo para llenar nuevamente la botella con el líquido que se ha preparado.
• Volcar lo que no quepa en la botella en la tierra, a modo de ofrenda (puede ser en un parque o en cualquier otro lugar al aire libre).
Con el agua que se ha guardado, ejecutar la segunda parte del ritual. Esto podrá hacerse en el momento que se considere más conveniente.
Segunda parte del ritual
• Atar un trozo de cinta púrpura a cada vela amarilla, lo más cerca posible de la parte superior, y hacerle siete nudos mientras se recita la primera oración.
• Encender en cada una de las esquinas o rincones de la tienda (de la zona donde se atiende a los clientes), una vela amarilla, otra púrpura y un cono de incienso.
• Mojarse la mano con un poco del agua que se ha preparado y salpicar el local, recitando la segunda oración. Hacerlo primero en la puerta y luego en todos los rincones.
• Dejar consumir las velas.
Esta segunda parte del ritual podrá efectuarse cuantas veces se desee. La botella con agua deberá guardarse envuelta en un paño, en un lugar oscuro.
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