A pesar de que la constancia no la asusta, la rutina puede en algunas ocasiones acabar con el ánimo de la mujer de este signo. Además sentimentalmente no es lo que se pueda decir una roca. Es fácil herir a la nativa Piscis sin siquiera reparar en ello, tan sólo las lágrimas que brotarán de sus ojos indicarán que se siente herida.
Por más que intente disimular su vulnerabilidad, la dificultad que tiene a la hora de imponerse la delata una y otra vez. En el fondo de su ser mora la necesidad de pertenecer y ofrecerse plenamente a su hombre, lo que para otras mujeres de otros signos es un síntoma de debilidad, para la mujer Piscis es el arma más poderosa con la que podría contar y, sin apenas quererlo y de una forma instintiva, sabe cómo llevar las riendas de la pareja en el mayor de los secretos.
Como madre la mujer Piscis es todo un ejemplo. Cariñosa y tierna como pocas, intuitivamente sabrá lo que tendrá que fomentar y alimentar en sus hijos para que se desarrollen satisfactoriamente.
Además la mujer del signo Piscis, gracias a su sensibilidad, suele poseer grandes aptitudes artísticas. Es muy teatrera, disfruta mucho haciendo reír a sus seres queridos y embelleciendo y haciendo más agradables los lugares que frecuenta. Normalmente prefiere trabajar en casa, pues como una esponja, suele empaparse de las malas vibraciones de otras personas, y por ello las elude.
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