Para este nativo el amor y el sexo le ofrecen conjuntamente dos de las principales cualidades que definen al signo de los Peces: satisfacer las necesidades afectivas de la persona a la que quiere y fundirse en una unidad que supere su propia individualidad. De ahí que se diga que, para Piscis, el amor y el sexo constituyen muchas veces experiencias casi místicas que le ayudan a conectar con su ser superior.
Piscis busca siempre la experiencia superlativa y grandiosa. A veces este nativo revuelve tanto la energía que sin quererlo cae presa de pasiones primarias que lo alejan de lo que parece buscar a toda costa.
El vicio y el gusto por el placer alejan en ocasiones a este nativo del camino de la evolución personal. Piscis es un signo que corre el riesgo de perderse en el intrincado laberinto de los instintos, de la somnolencia del ensueño y de la sensualidad más arrebatadores.
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