Cuando a un nativo de este signo le da por fumar o por cualquier otro tipo de toxicomanía, aunque sea perfectamente compatible con su vida cotidiana y familiar, no es capaz de controlarse. Es más, se puede decir que a Piscis le atraen las borracheras y otras pequeñas y divertidas intoxicaciones. Pero es curioso cómo algunos de los Peces que están dispuestos a nadar a contracorriente, llegan a encontrar en algunas actividades un estado semejante al de la embriaguez. La hiperventilación que se consigue a través de algunos instrumentos musicales o por medio del deporte, o simplemente a través de la risa y la diversión, puede ser el mejor sustituto natural.
Otra de las fuentes de excesos y de abandono personal, que para este signo en particular constituye todo un vicio, lo ofrece la vida onírica. Piscis es un tremendo dormilón que se puede pasar una vida entera soñando que está despierto.
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