Durante la noche de San Juan los mozos del pueblo de San Pedro Manrique caminan descalzos sobre un manto de brasas incandescentes de veinte centímetros de espesor que alcanza una temperatura de 600 grados para dar gracias o implorar por un año beneficioso.
Una tradición que solo pueden llevar a cabo los vecinos sorianos y que por norma general suele ser realizada por labradores y ganaderos.
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