En el imperio incaico, el 24 de junio se celebraba la fiesta de Inti Raymi o fiesta del Sol, costumbre que los descendientes de ese pueblo aún siguen practicando.
El ritual consiste en vestirse con las mejores ropas y, al aire libre y en el lugar más alto de la casa, justo en el momento en que el sol está saliendo, decir:
«¡Oh, mi sol, oh, mi sol!
Envía tu calor
y que este frío desaparezca.
Confío en tu protección».
Con esta ceremonia se asegura la buena marcha de los asuntos económicos y amorosos, así como la protección contra todo tipo de maleficio o energías negativas.
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