Este ritual consiste en juntar flores de verbena durante el día y, por la noche de san Juan, arrojársela a la persona que se ama.
Si ella la recoge en el aire evitando que caiga en el fuego, significará que la pareja será feliz e, incluso, que podrá casarse durante ese año.
Si cae al fuego, la relación presentará problemas en los siguientes doce meses.
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