En la comarca leridana se celebran las “fallas pirenaicas”. Para ello, los jóvenes van al monte unos días antes del solsticio de verano y la noche de San Juan, cortan troncos de abeto y los dejan secar.
Más tarde, la noche de San Juan, los mozos bajan los troncos en llamas por la ladera de la montaña hasta llegar al pueblo y recorrer las calles de Isil.
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