La tórtola

La más abundante en nuestras regiones es la tórtola común, de plumaje blanco y gris claro, que, aunque procedente de Asia del sur y del este, abandonó su zona de origen sin que todavía actualmente se sepa el porqué, para distribuirse por toda Europa a partir de los años treinta. Es sedentaria y frecuenta los parques y los jardines de las ciudades. La ceremonia de apareamiento del macho, bastante espectacular y acompañada de incesantes arrullos, dura todo el invierno.
En primavera, la pareja construye su nido con todo lo que encuentra, en la copa de un árbol, encima de un poste de la electricidad, sobre los tejados de las casas y a veces incluso en los bordes de las ventanas. En ellos, la hembra pone 2 huevos, hasta 5 veces entre marzo y mayo, que incuba con el macho. Su comida se compone esencialmente de granos; pero, como es sabido, esta ave, que ya forma parte del escenario de las grandes ciudades europeas, también se atiborra de desperdicios.
Mitos y leyendas
El macho arrulla constantemente siempre a la misma hembra. En efecto, si desaparece uno de los dos miembros de la pareja de esta ave conocida por su fidelidad, el que permanece no se acopla nunca más. En el antiguo Egipto, a la tórtola se la representó en el símbolo jeroglífico bilítero que muestra al bailarín y al músico, o al hombre enamorado de las artes. Fue sobre todo un símbolo de pureza, fidelidad y virginidad.




