El pato

¿Quién no conoce a esta ave acuática y migratoria de pico achatado y de patas palmeadas, a la cual el Pato Donald, el personaje creado por Walt Disney, ha hecho célebre en el mundo entero? Muy glotón, el pato se adapta fácilmente a todas las condiciones climáticas. Pero, por supuesto, le gusta habitar en regiones húmedas y vivir cerca de los estanques. La hembra es prolífica, puesto que puede poner hasta 80 huevos cada año.
Existen muchas razas de patos en todo el mundo, algunas de las cuales son muy apreciadas para la cría, pero también para la caza.
Mitos y leyendas
Parece que, desde siempre, el parpar tan característico de esta ave ha sido objeto de burla para los hombres. E incluso hasta el citado Pato Donald, a diferencia del resto de sus amigos, que no son sino ratones, perros y caballos, es incapaz de hablar con la humana claridad de ellos.
Pero no sólo se le atribuye al pato cierta torpeza en el hablar, sino que además su curioso modo de andar también llama la atención de quienes le observan. Por otro lado, en algunos contextos, traer a colación al pato indica que alguien va a cargar con culpas ajenas o colectivas, es decir, va a ser quien «pague el pato».
Desde otro punto de vista, si el pato fue considerado a menudo como símbolo de la fidelidad conyugal, es porque le gusta nadar en pareja en los estanques y lagos. Se entiende así sobre todo en China, donde, desde tiempos inmemoriales y todavía hoy, se ofrecía una pareja de patos a modo de amuleto para los recién casados. Ave habladora y fiel, nuestros antepasados siempre tuvieron más bien una visión simpática del pato.




