La oca

La oca o ganso doméstico que todos conocemos, y cuyo foie-gras es muy apreciado, procede originariamente de la especie denominada ganso careto, que se encontraba, y todavía se encuentra, en América del Norte y en Groenlandia.
Pero existen otras especies, como el ganso del Nilo, por ejemplo, cuyo plumaje es rojizo, gris, negro y blanco, y cuyas alas son verdes, marrones, negras y blancas, y el ganso común, cuyas largas alas son de un hermoso gris ribeteado de blanco.
El ganso común es famoso por su fidelidad conyugal. En efecto, el macho y la hembra permanecen unidos hasta la muerte de uno de los miembros de la pareja, lo cual resulta excepcional entre las aves, así como en cualquier otra especie animal.
De media, la oca pone entre 4 y 8 huevos al año. Anida y vive en las proximidades de los lagos, estanques, ríos y corrientes de agua.
Mitos y leyendas
En el antiguo Egipto, Anión, el dios tutelar de Tebas, asociado a Ra, el dios de los dioses del panteón divino egipcio, tenía dos animales sagrados: el carnero y el ganso. En efecto, mientras el Faraón se identificaba con Amón-Ra, al mismo tiempo, al Sol, su alma, se lo representaba mediante un ganso. Por eso, el ganso era una especie de ángel, es decir, un mensajero entre el cielo y la tierra, los dioses y los hombres. En el Imperio romano, el ganso era una representación de Juno, hermana y esposa de Júpiter, pareja en la que se reconoce a Hera y Zeus. De tal manera, en Roma, Juno Moneta era una diosa oracular, una pitonisa a la que se solía consultar y que prodigaba sus consejos, predicciones y advertencias. A su servicio tenía gansos que, gracias a la presciencia de Juno, pudieron advertir a los soldados romanos durante la invasión gala en el año 390 antes de Cristo, episodio más conocido como los Gansos del Capitolio...




