India

En la historia de la India no hay sólo una, sino múltiples versiones de la creación del mundo. La de brahmán y Maya, que crean el mundo en todo momento, nos parece de lejos la más original.

mitos

Los primeros textos del conocimiento y del saber en la India -mezcla y recopilación de relatos históricos, legendarios, míticos y religiosos, como los de la Biblia-, fueron evidentemente los célebres Vedas. Según las fuentes históricas actuales fueron escritos a partir del II milenio antes de nuestra era. En otras palabras, la aparición de los primeros textos de los Vedas fue sin duda contemporánea a la creación del Código de Hammurabi de Babilonia, que data del siglo XVIII antes de nuestra era. Todo hace suponer que éste fue la fuente de inspiración del Decálogo de Moisés, creado al menos cinco siglos después del Código de leyes del sexto rey amorita Hammurabi, y que era al mismo tiempo administrativo, político y religioso, y de donde surgía un dios único, Marduk, y por consiguiente los primeros signos del monoteísmo. Si hacemos este paralelismo, y vemos que, al observar cualquier planisferio, resulta notorio que la distancia que separa Babilonia de la India no era infranqueable, podremos pensar que todos estos pueblos de la Antigüedad seguramente ejercieron entre sí influencias culturales, especialmente debido a los numerosos intercambios comerciales que llevaron a cabo.
El génesis según el Rig Veda
En general, los textos que constituyen los Vedas representan aproximadamente el equivalente a seis veces los de la Biblia. Se agruparon en cuatro grandes libros, llamados simplemente los cuatro Vedas. En uno de ellos, el Rig Veda o Veda de los versos, que sería el más reciente de los cuatro Vedas, hallamos este himno:


«Entonces no existía el No-Ser, ni tampoco el Ser.
No existía el espacio aéreo, ni el firmamento más allá.
¿Qué se movía con fuerza? ¿Dónde? ¿Quién vigilaba?
¿Se trataba del agua insondablemente profunda?
En aquel tiempo no existía ni la muerte, ni la no-muerte;
No había signo distintivo para la noche o para el día.
Se respiraba del propio hálito, sin que se respirara.
Aparte de esto, no existía nada más.»


(Himnos especulativos del Rig Veda, traducidos del sánscrito.)