China
Madre creadora, demiurgo, caos o ser sobrenatural de carácter divino de cuyo cadáver surgió el mundo. En China abundan las leyendas míticas y las cosmogonías.

Las leyendas míticas chinas que cuentan el nacimiento del mundo y el principio de los tiempos se hacen eco de otros mitos y leyendas cosmogónicos cuyo contenido ya hemos revelado. Al descubrirlos, nos damos cuenta de que los mitos del Caos inicial, de la creación del Cielo y de la Tierra mucho antes de que la humanidad existiera, antes del modelado de
los hombres a partir de la arcilla, de la pareja primordial, del diluvio o de la gran inundación y de un héroe que presenta muchas semejanzas con Noé y el Supersabio, ya existían en China de una forma original y singular, distinta de la de los relatos transmitidos oralmente y después en escritura cuneiforme, pero, en el fondo, idéntica. Así pues, en la Antigüedad, e incluso mucho antes, en el Próximo y el Lejano Oriente, excepto algunos detalles, tenían una visión muy similar de la aparición del mundo y de la vida sobre la Tierra. Lo que hace suponer, no tanto que los hombres y las mujeres del mundo entero tienen un tronco común, sino que, como mínimo, siempre han aspirado a tenerlo; aunque posiblemente se han cruzado e intercambiado sus puntos de vista, creencias y visiones del mundo y de la vida, mucho antes de establecer los instrumentos tecnológicos de la comunicación que, en lo sucesivo, les ofrecieron la posibilidad de conectarse y contactar desde cualquier punto del planeta.
La madre creadora de la humanidad
Según una leyenda popular china, de la que se encuentran restos escritos que remiten al siglo II antes de nuestra era, pero que indudablemente es anterior a esta fecha, el Cielo y la Tierra fueron creados en un tiempo en que la humanidad todavía no existía. En cambio, la gran madre creadora, Niu-kua, ya vivía. ¿Cómo nació exactamente? ¿De dónde venía? ¿Quién era exactamente? El relato no nos hace ninguna precisión al respecto. Nos basta con saber lo que hizo y el papel esencial que desempeñó en la creación del mundo, es decir, dio forma a los hombres con la tierra amarilla, por supuesto, la tierra de China. Sin embargo, el relato especifica que la tierra sola no era el material ideal, o el más adaptado, para dar forma a los hombres. Así pues, habiendo dado forma a unos pocos con la tierra amarilla, después creó la mayoría de ellos con barro. Esto explica que en la Tierra, según los chinos, haya hombres «nobles», es decir, salidos de la tierra, y hombres «viles», nacidos del barro.




