El martín pescador

hechizos

Como su nombre indica es un peleador de primer orden, que se pirra por los pequeños peces, de modo que se le puede ver sobrevolando los ríos de aguas puras y transparentes -que por desgracia, cada vez son más escasos en Europa-, emitiendo su canto distintivo, el cual, por otro lado, parece más un largo silbido, y sumergiendo su largo pico en el agua para capturar los peces con una excepcional habilidad. Cuando no se lo come al mediodía o a la cena, el macho lo ofrece a la hembra como regalo nupcial. La pareja construye su nido en las orillas de los ríos que frecuenta. Durante 3 semanas, aproximadamente, incuban juntos sus 6 u 8 huevos, pero llegan a tener hasta 3 nidadas por temporada.

Mitos y leyendas
No es extraño ver volar a estos pájaros por parejas. Sin duda, tal hecho llevó a nuestros antepasados a hacer del martín pescador un símbolo de la fidelidad conyugal, de felicidad amorosa, de la alegría de vivir en pareja, así como de la belleza. En efecto, al martín pescador se le ha denominado la «joya voladora», por sus alas de un brillante azul verdoso, que contrasta con el plumaje rojizo de su torso.

Así, en la Edad Media, en algunas regiones de Europa, se creía que llevar unas plumas de martín pescador era garantía de protección providencial. Por tanto, vemos que los indios no fueron los únicos que creían en los poderes benéficos y protectores de las plumas de algunos pájaros.

Antiguamente, se le llamaba «alción», prestado del latín alción, a su vez derivado de la palabra griega alkyón, que designaba a un ave mítica, Alcíone o Alkyón, que según la leyenda griega era hija de Eolo, rey de los vientos, y que fue transformada en pájaro fabuloso. Pero, en algunos textos, también a Alcíone se la relaciona con el somorgujo. Jacques de Vorágine nos cuenta cómo el alción fue denominado martín pescador: «En su camino [San Martín] vio sobre el río que unos alciones acechaban a unos peces y cogían algunos de ellos». Dijo que eran la representación de los demonios: intentan sorprender a los que no están en guardia; los cogen sin que se den cuenta; devoran a los que apresan y cuantos más devoran, tanto menos se sienten saciados. «Entonces ordenó a estos pájaros que abandonaran estas aguas profundas y que fueran hacia países desiertos.»