El círculo y la rueda
El círculo, el centro —o el eje— y la rueda forman un conjunto que hace girar el mundo. Estos grandes principios de la física fueron los símbolos principales y vitales de nuestros antepasados.
El círculo es un cuadrado. ¡He aquí una extraña forma de abordar este símbolo! Y sin embargo, no podemos hablar de esta figura simbólica universal sin hacer alusión a la famosa cuadratura del círculo, que no se puede obtener -es decir, determinar el lado de un cuadrado que tiene la misma superficie que el área interior de un círculo-sin hacer cálculos. De ahí viene la expresión «la cuadratura del círculo», utilizada cuando damos vueltas a un problema que no tiene solución.
El círculo
Para el hombre de la Antigüedad, el símbolo del cielo era un círculo y el de la Tierra un cuadrado. El cielo tenía una connotación femenina, mientras que la Tierra era un principio masculino. Observemos de paso que, hoy en día, el ciclones un nombre masculino y la Tierra un nombre femenino. De todas maneras, para nuestros antepasados, era más lógico que el cuadrado de la Tierra cupiera en el interior del círculo o esfera celeste que al contrario. En efecto, imaginaban con naturalidad que sus países, el universo donde vivían era plano y estaba suspendido en una especie de globo, con un cielo arriba y otro abajo. De manera que, para ellos, el día y la noche marcados por el ritmo de los astros, seguían un movimiento circular que iba de arriba abajo y de abajo arriba. El símbolo del círculo estaba cargado de un significado que mostraba la totalidad del mundo. A partir de la línea formada por los puntos sucesivos donde el Sol salía día tras día a lo largo del año, y la línea que seguía los puntos del horizonte donde se ponía, establecieron fronteras precisas para sus países o su propio universo. De ahí, que sus países (o su mundo) fueron delimitados por líneas rectas y ángulos, más allá de los cuales estaba el vacío, la nada, el fin del mundo. Entendemos así cómo y porqué el círculo jugó pronto un papel protector, mágico y sagrado.
De esta forma, estar dentro significaba estar vivo, presente en este mundo, mientras que fuer;a del cielo, más allá del cuadrado de la Tierra, empezaba lo desconocido. Este límite era más espantoso aún cuando, más allá, se corría el peligro de caer en el cielo de abajo donde se pensaba que se hallaba el reino de los muertos.
Ciertamente, explicando las cosas de esta manera, hacemos una audaz simplificación.
Ahora bien, está claro que la definición del círculo, sean cuales sean las civilizaciones y las culturas, se remite siempre al cielo femenino, mientras que la definición del cuadrado se atribuye a la Tierra masculina.




