Los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro
y el componente femenino y masculino del ser humano
En política solemos hablar de la «Derecha» y de la «Izquierda». El término de «Derecha» viene de la época de la Revolución francesa. Entonces, se empleaba para referirse a los diputados conservadores que se situaban a la derecha del presidente de la Asamblea, mientras que la «Izquierda» se empleaba, obviamente, para hablar del conjunto de diputados sentados a la izquierda del presidente, y que defendían las ideas progresistas. Sin embargo, podemos decir que en este caso el azar hizo bien las cosas, o que estamos ante el famoso juego de palabras del inconsciente al que Sigmund Freud dedicó obras enteras.
¿De dónde viene la derecha y la izquierda?
En efecto, «derecha» deriva del latín directus, que significa sin curvas, directo o de ángulo recto, en sentido propio, y sin desviaciones, correcto, exacto y cierto, en sentido figurado. Lo que es derecho tiene cierta rectitud. Mientras que la «izquierda» -cuyo término original, por supuesto latino, se emplearía para referirse a un hombre lisiado de piernas deformes (se trata de valgus, que significa que tiene las piernas curvadas hacia fuera)- ha terminado por designar una línea recta que gira de golpe o una desviación y, por oposición a lo que es recto, diestro y directo, lo que es curvado, torpe y desviado. Ahora bien, hasta el siglo X, «mano derecha» no aparece como tal en castellano y será en el siglo XIII cuando «mano izquierda» se adopte para sustituir a la «mano siniestra»; esta última
apelación todavía existe, aunque sea empleada muy raramente. El latín dex-tra procede de una raíz indoeuropea mucho más antigua, que ya significaba «derecho, normal», y parece que se creó
para designar un presagio afortunado. Cualquier signo que viniera de la derecha, entonces, se consideraba favorable. Al menos así era para los griegos, que creían que un signo procedente de la izquierda, es decir, de la siniestra, era funesto. Sinister fue el origen de la palabra siniestro, en la que no hace falta que nos extendamos. En cambio, para los etruscos, e incluso los romanos, era totalmente distinto. Cuando sus augurios provenían de la izquierda eran percibidos como favorables. Para ellos, «que viene de la izquierda» y «favorable» eran sinónimos. Sin embargo, parece que los griegos tuvieron la última palabra.
El hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo
Sin embargo, como hoy sabemos de forma científica, pero nuestros ancestros también lo sabían utilizando otros conceptos sobre los que deberíamos reflexionar y meditar, nuestro cerebro está constituido por dos hemisferios, derecho e izquierdo. Existe una sutil inversión, innata en el ser humano, entre ambos hemisferios del cerebro y las partes derecha e izquierda del cuerpo. Por eso, lo que podemos llamar esquemáticamente el cerebro derecho gobierna la parte izquierda de nuestro cuerpo, mientras que el hemisferio izquierdo dirige el lado derecho del cuerpo humano. Simplificándolo, podemos considerar que cuando movemos la mano derecha, el que trabaja es nuestro cerebro izquierdo, y cuando utilizamos la mano izquierda, el que opera es nuestro cerebro derecho. Refiriéndonos de forma simbólica al Árbol de los sefirot, el cerebro derecho corresponde a Bina, la Inteligencia, el tercer sefira. Está en analogía con la Madre, lo femenino, y rige sobre Ha-sed, la Misericordia o la Clemencia, el cuarto sefira, que se sitúa a la altura del hombro izquierdo, y más abajo sobre Netzah, el séptimo sefira, denominado la Victoria, el Triunfo o la Fuerza, que podemos situar al nivel de la cadera izquierda. Por eso, el hemisferio derecho, representado por la Inteligencia, representa el potencial femenino de todo ser humano, cualquiera que sea su sexo. Siempre a un nivel simbólico, el hemisferio izquierdo corresponde a Hoch-ma, la Sabiduría, segundo sefira. Está en analogía con el Padre, lo masculino y gobierna sobre Din, la Justicia o el Rigor, el quinto sefira, que podemos situar en el hombro derecho, y más abajo sobre Hod, el octavo sefira, denominado la Gloria, que situamos en la cadera derecha. De ahí que el hemisferio izquierdo, representado por la Sabiduría, simbolice el potencial masculino de todo individuo, también cualquiera que sea su sexo.
Los componentes femenino y masculino
¿Se puede concluir que la mano derecha y todo el lado derecho del cuerpo se rigen por la Inteligencia femenina y que la mano izquierda y el lado izquierdo del cuerpo son gobernados por la Sabiduría ráasculina? De una forma ideal, sí. Es Cierto que todo ser humano equilibrado es capaz de utilizar con armonía sus componentes femenino y masculino, sin que ninguno de los dos ejerza su supremacía sobre el otro, ya sea hombre o mujer. Para realizar este equilibrio o armonía, hay que hacer caso omiso de nuestros prejuicios en cuando a lo femenino y lo masculino, que siempre nos inclinan, digan lo que digan, a privilegiar el segundo en detriíjnento del primero, adoptando, sin darnos cuenta, un comportamiento femenino caricaturesco y simplista. En otrojs términos, todos aquellos hombres y mujeres que están convencidos de que lo masculino es superior a lo femenino son víctimas de su componente femenina inhibida, no integrada, desequilibrada y presentan un comportamiento que los psicoanalistas clínicos califican de histérico. Así pues, toda voluntad deliberada de anular una paridacjl o igualdad social entre hombres y rnujeres es un síntoma de falta de Armonía entre los componentes femenino y masculino de los hombres y las mujeres en la actualidad; puesto que, en términos absolutos, esta armonía realizada en sí misma es a la que todo ser humano aspira. Este es el gran principio enunciado por la cabala, pero que también encontramos en otros muchos textos místicos.
Según la cábala, se trata del principio de Unificación, que puede convergir a todo ser humano en inteligente (Bina) y sabio (Hochrha).




