El cuervo

Al igual que el gorrión, forma parte de la familia de los paseriformes. Como él, posee dos patas con cuatro dedos, uno de las cuales se dirige hacia atrás, lo que le permite agarrarse a las ramas de los árboles fácilmente.
Tiene un cuello muy corto. Sin embargo, las similitudes terminan aquí, ya que el cuervo, que puede alcanzar hasta 1 metro de envergadura, es mayor que el gorrión y, por supuesto, su plumaje es completamente negro. El cuervo tiene fama de poseer facultades psíquicas notables, que le hacen apto para comprender algunas palabras humanas, igual que los loros, los perros y los elefantes. Pájaro útil, y a la vez perjudicial, se alimenta de la carroña de las demás aves o pequeños mamíferos, pero también aprecia los cereales.
Mitos y creencias relacionados con esta ave
«Maese cuervo a un árbol encaramado» de la fábula de Jean La Fontaine no tuvo siempre la mala reputación que ha acabado teniendo. En efecto, no olvidemos que, según la leyenda bíblica, antes de soltar la paloma, Noé envió el cuervo como emisario al final de los cuarenta días de diluvio, y fue él quien descubrió primero las tierras emergidas (Génesis, 8 6-7). Supuso, pues, un símbolo de renovación. Por otro lado, en Grecia era el atributo de Apolo. Tenía dones profetices. De manera que el cuervo primero fue un símbolo de clarividencia en la Antigüedad, y a menudo era compañero de adivinos y videntes.
Sin embargo, al no haber realizado siempre predicciones afortunadas, no se vio en este animal a un pájaro de buen agüero durante la Edad Media. Por último, como también era un carroñero, a veces se le consideró anunciador de desgracia o de muerte.




