El albatros

El nombre de este pájaro marino tan hermoso y tan grande, de vuelo majestuoso, es originario del término árabe aljattaz, «pelícano», que en portugués derivó en alcatraz, nombre de la antigua prisión de San Francisco, la cual, al igual que este pájaro, está encaramada a un peñasco. Sin embargo, da la impresión de que para crear su nombre también se le haya integrado la raíz latina albus, «blanco».

Tiene una sola cría por nidada, un único huevo que incuba durante tres meses en su nido situado en un alto acantilado. Es la reina de las aves migratorias. Su velocidad de vuelo puede alcanzar los 80 kilómetros por hora sin un solo aleteo, sencillamente aprovechando las corrientes de aire. Razón por la que este rarísimo fenómeno de las aves puede dormir mientras vuela, o más exactamente, durante su planear.

Mitos y creencias
Este fenómeno de la naturaleza fue sobre todo apreciado por los marineros de la Antigüedad, que vieron en él un pájaro de buen agüero, portador de buenas noticias y de buen tiempo, además de un guía y una representación del alma y de la libertad espiritual. Se creía que algunas almas de marineros desaparecidos se reencarnaban en cuerpos de albatros y que, así, el alma podía realizar su camino hasta los dioses.

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