La maldición de la momia

momias egipcias
Máscara mortuoria de la momia de Tutankamón.
Una inscripción sobre la tumba de Tutankamón anunciaba que la muerte alcanzaría a quien perturbase su reposo. Los expedicionarios que violaron el lugar sagrado desoyeron la advertencia y terminaron pagando con sus vidas.
La tumba del faraón Tutankamón, uno de los secretos mejor guardados del Antiguo Egipto, fue descubierta por el areqtieólogo inglés Howard Carter el 4 de noviembre de 1922.
Joyas, muebles, estatuas, el cuerpo de Tutankamón momificado y la máscara de Osiris, el dios de la muerte, hecha en oro, fueron hallados en el Valle de los Reyes, lugar donde habían permanecido a resguardo durante 3.300 años. A la entrada de la tumba una inscripción advertía: La muerte vendrá con alas ligeras para aquellos que perturben el reposo del faraón. Esta profecía fue conocida como la maldición del faraón y se cumplió puntualmente.
EL canario de Carter, mascota del equipo, murió instantáneamente apenas fue abierta la tumba, como consecuencia de una mordedura de cobra, el animal que adorna la máscara mortuoria del faraón.
Quien financió la expedición, el Lord Carnarvon, fue la segunda víctima. Durante seis meses sufrió accesos de fiebre y finalmente falleció. Su perro aulló toda la noche hasta morir junto con su amo, momento en el cual las luces de la ciudad se apagaron inexplicablemente durante cinco minutos.
Seis miembros de la expedición murieron a los pocos meses. El millonario George Jay Gould falleció luego de visitar la tumba. Incluso arqueólogos y funcionarios en contacto directo con quienes habían visitado el lugar sufrieron extrañas infecciones de hongos en los pulmones.
Sin embargo, pese a estos acontecimientos, muchos continuaron dudando de que la maldición realmente fuese la responsable de los sucesos. Entre estos escépticos, el que más insistió con la falsa peligrosidad de la maldición fue el director del Departamento de Antigüedades Egipcias de los Estados Unidos, Gamal ed-Din Meherz, quien luego de afirmar que siempre estuve rodeado por momias y sigo vivo, por lo tanto soy la mejor prueba dé que Tutankamón no mata desde el más allá, falleció al mes exacto de su escéptica y fatal declaración.

 

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