La aeromancia y la hidromancia

El zodíaco fue constituido tal como lo conocemos en la actualidad alrededor del siglo V antes de nuestra era, en Babilonia, a partir de las 12 constelaciones, basándose también en las 4 estaciones y los 4 elementos, que son el Fuego, la Tierra, el Aire y el Agua. Es fácil comprender por qué nuestros antepasados concedieron tanta atención e importancia a los 4 elementos, omnipresentes en la naturaleza y que necesitaban igual que nosotros. Sin fuego para calentarnos, sin tierra para alimentarnos y sostenernos, sin aire para respirar y sin agua para hidratarnos, no podríamos vivir. Por desgracia es una verdad fundamental que olvidamos demasiado a menudo, nosotros que actualmente causamos tanto estropicio y que encontramos normal coger de la naturaleza todo lo que nos ofrece en abundancia, sin preocuparnos de saber si le damos a cambio tanto como tomamos de ella; puesto que, al haber perdido el carácter sagrado de los elementos de la naturaleza, que nuestros ancestros le atribuían, también se ha perdido el sentido del valor de las cosas, de la generosidad de la naturaleza y de sus favores, sin los cuales, digámoslo una vez más, no podríamos vivir. Pero nuestros antepasados, además de haber sacralizado los elementos, los utilizaron para fines adivinatorios. De tal manera, de la observación de las llamas y las cenizas surgió la piromancia, o adivinación a través del fuego. De la observación de ciertas formas de la tierra, y luego de las figuras dibujadas en la arena y la tierra, nació la geomancia, o adivinación a través de la tierra. Observando los vientos, las tormentas, así como el arco iris y las figuras que forman las nubes, nació la aeromancia, o adivinación a través del aire. Por último, la observación del agua de la lluvia, las corrientes y las olas, dio lugar a la hidromancia, o adivinación a través del agua.

La aeromancia o la adivinación mediante el aire

Esta mancia se basa, pues, en la observación de los fenómenos celestes, no los relacionados con las constelaciones y los astros, como es el caso de la astrología, sino en relación con los vientos y sus direcciones, las formas de las nubes en el cielo, el arco iris, las tormentas y los efectos del trueno y del rayo. En cierta forma, la aeromancia es la ciencia ancestral en la que seguramente se inspiraron los primeros agricultores sedentarios para crear la meteorología que, en un principio, tenía en cuenta tanto los movimientos celestes de los astros o meteoritos, como los vientos.
Sin duda alguna, seguro que alguna vez has mirado las nubes que pasan por encima de tu cabeza y has visto formas, figuras y representaciones de animales, de hombres, de mujeres o de objetos. Nuestros antepasados también las veían, pero le daban un sentido a lo que veían, que entonces consideraban un presagio.

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