Relajar y desentumecerse
Al margen de la relajación que induce a una respiración correcta y acompasada, hay otras modalidades mucho más concretas para la práctica de la relajación. Como siempre existen diversas técnicas y sistemas, lo recomendable es que cada persona cree el suyo, pero antes conviene saber que relajarse no es llegar a un estado de conciencia ni alcanzar un cénit mental determinado, aunque es verdad que durante una relajación, el cerebro está más despierto y receptivo y puede captar sensaciones determinadas, a veces extrañas para la persona poco habituada a ejercitar la mente desde esta perspectiva.
La relajación es pues desentumecer el cuerpo físico, liberándolo de cargas y presiones y también, desentumecer el psíquico, aliviando al cerebro de tensiones y preocupaciones. La relajación es en definitiva, dejarse llevar y acabar siendo consciente de uno mismo, integrándose en un todo mental y emocional capaz de dominar a ese gran Yo que es cada persona.
De entre los sistemas de auto relajación que existen, destacaremos los inductivos y los naturales; entenderemos como inductivo, aquel estado de relajación que puede venir motivado por una melodía, sonido, ruido, color, aroma o situación, pero cuidado, esos estados también pueden provocar un aletargamiento, un adormecimiento no consciente que lejos de llevar a la persona a ser mas consciente de sí misma, la evadan por completo, de ahí que cuando se utilizan cualquiera de los soportes antes indicados, será muy importante usarlo conscientemente y con mucha concentración. Independientemente de ello, cuando utilice los perfumes, por ejemplo en el baño, una buena melodía puede ser el perfecto acompañante para la relajación y para el mismo baño, pero recuerde, no se duerma.
El proceso de relajación natural, sobre el que centraremos nuestras explicaciones, es aquel que se produce en el
interior de la persona, con las diferentes órdenes que conscientemente provoca su cerebro. En este aspecto encontramos dos sistemas de auto relajación: rápido y fraccionado. El primer sistema está especialmente recomendado para personas tranquilas, con pocos problemas de tensión o estrés y en parte ya acostumbradas a los trabajos mentales; el segundo, está pensado para personas de difícil control sobre sí mismas. Como preliminar, para cualquiera de los dos casos de relajación, el operador se situará, sentado o tumbado sobre un sillón o bien sobre la cama. En el primer caso, deberá procurar que el sillón no le encoja demasiado, presionando así el estómago; en el segundo, tumbado en la cama, es fácil dormirse, por lo que desaconsejamos comenzar a experimentar con la relajación en horas en las que es fácil ser cautivado por el sueño.
Situado en cualquiera de los lugares citados, el operador realizará unos minutos de ejercicio respiratorio y después con los ojos abiertos o cerrados, comenzará a relajarse.
En el sistema rápido se trata de fraccionar el cuerpo en segmentos totales o zonas relajando cada una de ellas. Como es natural, cada especialista, centro o escuela que imparte la relajación, ha realizado sus propias particiones, pero la división podría ser:
~ Brazo derecho completo: desde la punta del dedo medio hasta el hombro y de igual manera, brazo izquierdo completo.
~ Tronco: desde el final del cuello y los hombros hasta la cadera.
~ Pierna derecha completa: desde la cadera hasta el dedo gordo del pie. Con la pierna izquierda igual.
- Cabeza: desde la frente hasta el mentón.
El sistema secuencial detalla mucho más las partes que deben relajarse. Al contrario del sistema anterior, en éste se comenzará siempre por los miembros izquierdos.
- Pie izquierdo: primeramente cada uno de los dedos, comenzando por el pequeño hasta el gordo, después todo el pie hasta el tobillo, a continuación se relajará del tobillo a la rodilla y finalmente de la rodilla a la cadera. Antes de proseguir relajando otras partes, se tomará consciencia de la relajación en toda esa pierna, después se realizará el mismo proceso con la derecha/Cuando ambas piernas estén relajadas se procederá a relajar el tronco.
-- Tronco: para la relajación de esta parte se hará especial hincapié en el abdomen, después los ríñones, a continuación el pecho y los pulmones, primero visualizando mentalmente el izquierdo y después el derecho; finalmente se relajará la paletilla. Cuando esto se haya realizado, se volverá a tornar conciencia de la relajación en ambas piernas y en todo el tronco. A continuación se procederá a relajar la mano.
— Mano izquierda: se comenzará como con los pies, por el dedo meñique, acabando por el pulgar hasta relajar todos los dedos de la mano izquierda. Después se relajará la mano hasta la muñeca, seguidamente desde la muñeca al codo y finalmente desde el codo hasta el hombro; se tomará conciencia de la relajación de todo el brazo izquierdo y se pasará al derecho procediendo de igual manera.
- Cuello y cabeza: antes de pasar a relajar estas partes del cuerpo, se repasará nuevamente la relajación en todo el cuerpo. Seguidamente se relajará el cuello percibiendo
este estado primeramente en la nuez y traquea y a continuación en las cervicales; después se pasará a relajar la boca, lengua, cara y finalmente los ojos, primero el izquierdo y luego el derecho.
Cuando los pasos anteriores estén cumplidos se efectuará una relajación de toda la cabeza y finalmente se tomará consciencia de la relajación total que hemos efectuado en nuestro cuerpo.
Para ambos casos, rápido o secuencial, el proceso de relajación es el mismo, con cada1 entrada de aire el miembro o parte del cuerpo a relajar debe quedarse suelto, flojo, sin tensión, nervios ni intenciones de moverlo.
Paralelamente a esa distensión del cuerpo, debe visualizarse cada una de las partes que se van relajando y percibir tranquilidad interna.
Cuando todo el cuerpo está relajado físicamente, es preciso dejar la mente en blanco, dejarse llevar, sentir ese estado de paz y tranquilidad consciente, pero no de sopor o sueño y repetirse mentalmente "estoy relajado, mi cuerpo está relajado, mi mente está relajada". En el momento que se llega a esta situación de relajación, es cuando se producen las visualizaciones y se trabaja a nivel mental, es en esta fase cuando se pueden realizar todas las experiencias mentales que se irán describiendo más adelante, cómo visualizar energía, colores, situaciones, etc.
Es importante que realice estos ejercicios de relajación diariamente, en sesiones de diez ó quince minutos y al menos al principio, un par de veces al día, durante unos quince días antes de comenzar a trabajar con los perfumes, recuerde, no hay prisa, no se impaciente, las cosas buenas, despacio son doblemente buenas.
Cuando la relajación llega a su fin, es tan importante salir de ella como entrar. Una salida brusca puede tensionar de nuevo todo el cuerpo y el trabajo realizado habría servido de bien poco. De ahí que la salida de una relajación requiera tranquilidad y uniformidad.
Para salir de la relajación, la persona deberá mantener la respiración y comenzar a mover poco a poco cada uno de los miembros relajados, al tiempo que piensa en positivo sobre la experiencia realizada. Es recomendable que el movimiento de los miembros se produzca de igual manera y orden en que fueron relajados, independientemente del sistema que se escogió para entrar en relajación.
En el momento en que se haya movido todo el cuerpo, y se esté fuera de la relajación, antes de ponerse en pie, el operador deberá mantener unos minutos de respiración acompasada meditando sobre la acción realizada. Con ello la relajación habrá finalizado.



