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Realización del baño y posterior secado

La actitud a tomar en el baño es de relajación total, percibiendo cómo el agua acaricia el cuerpo y lo tonifica. Manteniendo ese estado de concienciación y relajación, el operador, -independientemente de cuál sea su propósito al bañarse, ya que como hemos dicho hay una amplia gama de perfumes diferentes que se usan mediante el baño-, se visualizará rodeado de una energía azul y percibirá cómo su cuerpo se carga energéticamente limpiándose de residuos impuros, negativos e involucionistas, pero también notará cómo poco a poco su cuerpo va recibiendo los efluvios de esa esencia que está disuelta en el agua.
El baño deberá durar entre diez y quince minutos. La acción de bañarse puede acompañarse si se desea de música ambiental, nunca estridente, ni ritmos acelerados o demasiado fuertes, debe ser una música que acompañe y no entorpezca ni la relajación, ni la visualización ni el mismo acto del baño.
Una vez haya finalizado el baño, deberá precederse al secado del cuerpo, en este aspecto es recomendable dejar que el cuerpo se seque casi por sí solo. Este hecho que en verano puede favorecer el aguante de una climatología un tanto elevada, no será tan agradecido en invierno, por lo que recomendamos al lector que nada más salir de la bañera se sitúe frente a una estufa para realizar ese presecado, que le servirá entre otras cosas, para que la esencia de su perfume se adhiera mucho mejor a la piel.
Después, cuando el cuerpo ya no gotee y esté semi seco, se procederá a secar la piel con una toalla no sintética que nunca deberá pasarse por el cuerpo a modo de frotamiento sino mediante toques, esto es, apoyándola suavemente sobre el cuerpo, hasta haber recorrido su totalidad. En el caso de que el lector carezca de bañera o polibaño, el baño podrá realizarse a modo de ducha con la ayuda de una esponja natural, o tela no sintética.
El proceso será básicamente el mismo, entrar en relajación, mantener las visualizaciones y mantener en todo momento la actitud que se mantendría en el baño. El operador deberá mojar abundantemente cada parte de su cuerpo, ayudado con la esponja y visualizando con cada roce de ésta sobre su piel la entrada de nuevas energías protectoras, al igual como lo haría si se bañase. En esta modalidad el secado se realizará como en el baño.
Al acabar el baño, el oficiante tiene dos opciones, vestirse y olvidarse de lo que acaba de realizar o, una vez vestido, buscar un lugar cómodo en el que efectuar otra relajación mucho más profunda en la que meditará sobre sus deseos.
Nunca debe practicarse un baño si el cuerpo tiene heridas.

 
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