El círculo roto

Otro procedimiento que los antiguos taumaturgos aconsejaban para erradicar las secuelas de un trabajo de amor, y algo de eso sabían, ya que ellos mismos los realizaban, era el siguiente:
En una habitación cerrada con llave -a fin de que nadie pueda entrar mientras se está llevando a cabo la ceremonia- los seres queridos de la víctima se ubicarán formando un círculo alrededor de un objeto perteneciente a la persona hechizada -lo más efectivo es un mechón de pelo-.
Por fuera del círculo delimitado por los presentes, se trazará otro más amplio con tiza blanca.
Para iniciar la ceremonia, una de las personas dirá estas palabras:

Si estamos contigo desde el silencio, queremos que retornes con tus palabras y con tu amor robado por un extraño a su alma, ladrón de tus lágrimas.

Cada uno de los versos pronunciados por la persona elegida será repetido por todos los presentes en coro y, cuando la estrofa completa haya sido terminada, siempre tomados de la mano, los seres queridos del hechizado rezarán en voz baja un pedido de desencantamiento.
Una vez realizados estos pasos, la persona de la voz cantante tomará el objeto de la víctima y, borrando con los pies una parte del círculo de tiza, saldrá fuera del contorno. Por el camino abierto, saldrán uno por uno todos los presentes.
Una variante, un poco más difícil de llevar a cabo, consiste en hacer participar en la ceremonia al propio hechizado, quien deberá abandonar el círculo en primer término.
Sin embargo, no es aconsejable intentarlo, a menos que se tenga la certeza de que no opondrá resistencia ya que, si ello ocurre, puede quedar atado al hechizo de amor con mayor intensidad que antes de comenzar el rito de desencantamiento.

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