La imagen de la gitana, con el pelo cubierto por un pañuelo de lunares, inclinada con expresión concentrada sobre la bola de cristal, resulta muy familiar, ya que ha sido popularizada a través de películas, novelas y con frecuencia viñetas en los periódicos. La mayoría de la gente cuando entra en la cabina de una adivina, quedaría decepcionada si no viera la mesa dominada por una bola de cristal. Aunque es el método preferido en las ferias populares, la bola de cristal es el que más depende de las habilidades psíquicas del vidente. La quiromancia y el tarot proporcionan signos y símbolos que ayudan a predecir el futuro, de modo que la bola de cristal es la más factible de falsificar.
No quiero dar a entender que todo adivino de feria sea un farsante; todo lo contrario, hay algunos psíquicos con un talento excepcional. Lo que pasa es que nadie, sin importar el talento que tenga, es adivino en todo momento. No es algo que se pueda abrir y cerrar como un grifo. Realizar varias lecturas seguidas puede ser mental y físicamente agotador, y leer para un flujo constante de clientes, un día tras otro, es imposible. Pero, con las condiciones adecuadas, el cristal puede proporcionar la lectura más precisa y detallada.
La bola de cristal es una de las diversas formas de adivinación que se centra en la contemplación de un objeto para ver visiones. Es algo que se realiza desde los albores del tiempo y para dicho objetivo se han utilizado muchas cosas: estanques naturales, espejos bruñidos, cuencos o copas con agua, piedras pulidas, cuencos con tinta negra, por mencionar solo unos pocos. Asimismo es posible obtener visiones mirando a través del agujero en la piedra de una bruja. Los gitanos solían decir que de esta manera se conseguían visiones del país de las hadas.
Aunque la bola de cristal transparente es la más corriente, también se han empleado otros colores con gran efecto. En el pasado fueron populares las bolas de cuarzo rosado o de amatista, y conozco a alguien a quien le encanta utilizar una bola de cristal negro.
Por definición, una bola es redonda, desde luego, pero en el pasado las «bolas» ovoidales también tuvieron su momento, y si alguien prefiere sostenerla en vez de posarla sobre un soporte, la forma de huevo encaja cómodamente en la palma de la mano.
En la actualidad casi habría que ser millonario para poder permitirse una bola de cristal de roca, e incluso una bola de cristal de plomo es cara. Por suerte, resulta aceptable una de cristal común, o incluso un cuenco con agua, como se mencionó con anterioridad. Aunque el cristal de roca es una sustancia sensible y viva, y un instrumento maravilloso, ya que resulta especialmente bueno para captar las vibraciones sutiles en la energía universal, se puede emplear cualquier superficie lustrosa para concentrarse.
Cuando compréis vuestra bola de cristal, buscad una que sintáis positiva. Carecen de importancia el tamaño, la forma, el color o cualquier imperfección, siempre y cuando la persona que vaya a utilizarla la sienta bien.
Lavadla en agua limpia a la que le hayáis añadido una pizca de sal y una gota de aceite perfumado. Son ideales los de ámbar o madera de sándalo. Eso la purificará de cualquier influencia negativa que pueda haber acumulado en el pasado. Secadla con una tela nueva. Quizá queráis encender una vela y un poco de incienso, y pronunciar una leve plegaria para darle la bienvenida a vuestra vida.
Cubridla con una tela negra o púrpura. No se trata solo de mantenerla a salvo de las influencias negativas, sino también de una precaución de seguridad. El cristal amplifica los rayos del sol y puede iniciar un fuego con suma facilidad. Hace poco mi marido sostenía una bola de cristal al aire libre en un día primaveral y algo nublado. A los pocos momentos su jersey humeaba allí donde los rayos del sol, a pesar de ser débiles, habían brillado a través del cristal. ¡Id con cuidado!
Tened la bola de cristal al menos una semana antes de intentar usarla. Sostenedla con frecuencia y pasadle las manos por la superficie. Es una buena idea lustrarla a veces con un fragmento de seda negra, que deberíais emplear solo para ese propósito.
Mirar en el cristal
Intentad vuestra primera observación cuando la fase de la luna sea oscura o nueva. Elegid un momento de tranquilidad en el que sea poco probable que os molesten. La luz debe ser estable, sin que brille directamente sobre el cristal ni en vuestros ojos. Un buen momento del día para ello es cuando el sol se ha puesto, pero antes de que haya oscurecido. Es un momento mágico, una transición de un momento al siguiente; pero si ello os resulta imposible, arreglad que la iluminación sea la apropiada. Quemad algo de ámbar o perfume de madera de sándalo. Sentaos cómodamente ante la bola de cristal. No hay reglas fijas sobre el modo en que deberíais sentaros ni lo alejada que tendría que estar la bola, siempre y cuando os resulte correcto.
Quitadle la tapa a la bola y aquietad la mente (página 34). Pasad las manos tres veces alrededor del cristal, a punto de tocarlo pero sin que llegue a producirse el contacto. Sentid cómo la energía salta del cristal a las palmas de vuestras manos, luego relajaos.
Contemplad con firmeza la bola, pero no fijamente; nada debería ser difícil o forzado. Lo más probable es que los ojos se desenfoquen. Es natural; dejad que suceda. No lo intentéis demasiado tiempo... para el primer intento basta con media hora.
Es improbable que veáis algo en el cristal la primera vez que lo intentéis, ni siquiera las siguientes. Se requiere práctica, pero con el tiempo la persistencia dará sus frutos. Por lo general, el primer signo es que el cristal se llene de nubes, a veces blancas, otras de color. Las nubes se despejarán poco a poco y empezarán a aparecer visiones. La primera vez que ocurra, lo más factible es que la sorpresa devuelva al vidente a la tierra con un sobresalto, desterrando las visiones. Pero como estaréis mejor preparados para algo semejante, en la siguiente sesión tendréis más éxito.
Diferentes personas ven las visiones del cristal de diferentes maneras. Para algunas son como fotos diminutas, mientras que para otras el cristal se desvanece y las visiones aparecen delante de sus ojos. Algunas ven símbolos que deben interpretar, mientras que otras contemplan acontecimientos verdaderos. Es una buena idea acercarse al cristal con una pregunta en la mente, O un lugar o una persona que os gustaría ver, de lo contrario, las visiones pueden convertirse en un caos.
Cuando se lea para otra persona, se deberían seguir los mismos pasos, pero debería ser la persona quien pase las manos por encima de la bola. Pedidle que despeje la mente y se concentre en lo que desea saber. No intentéis utilizar el cristal para nadie más a menos que tengáis seguridad en vuestra capacidad, de lo contrario el nerviosismo conducirá al fracaso.
Una vez que hayáis adquirido destreza, podréis emplear el cristal en cualquier momento y lugar. Seréis capaces de aislar las distracciones del mundo exterior y entrar a voluntad en el mundo de las visiones. Pero no esperéis que eso pase de la noche a la mañana. Como dije antes, la adivinación por medio del cristal en cualquiera de sus formas es un método de ver el futuro que depende exclusivamente de los poderes psíquicos del vidente, sin ayuda de cartas, palmas o cualquier otro auxilio para la predicción. Es el arte que requiere la mayor dedicación, práctica y perseverancia, si el vidente quiere cumplir su verdadero potencial a través de él.

