Si vemos que la suerte no nos acompaña y que lo negativo parece querer cernirse permanentemente sobre nuestras vidas, podemos alejar el mal recurriendo a un remedio muy antiguo de desprecio a la mala suerte.
Por la noche, a partir de las doce (hora solar) y siempre y cuando la luna esté visible en cualquiera de sus fases, nos colocaremos en la puerta de entrada a la vivienda de la casa. Si no tenemos una casa independiente, efectuaremos el ritual en la puerta general del edificio.
Con el salero en la mano pensaremos en nuestra desgracia y tiraremos al aire tantos puñados (pequeños) de sal como número de años tengamos.
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