Cuando se mantiene una relación con un nativo Libra, las demostraciones físicas se deben caracterizar por la suavidad. Las caricias a flor de piel encantan al signo de la Balanza, así como el prolongado intercambio de miradas. Desde luego que Libra no es nada convencional a la hora de hacer el amor. Su imaginación es muy poderosa y prefiere investigar y descubrir nuevas formas de placer -por supuesto, muy suaves- a hacer lo de siempre. A Libra le gusta que la otra persona tome la iniciativa, siempre y cuando el ambiente sea el idóneo -nunca en el asiento trasero del coche- y lo haga con toda la calma del mundo.
Otra cosa que encanta a los nacidos bajo signo de la Balanza es que sus parejas sean atentas con ellos y les tengan en cuenta. Tener un pequeño detalle con Libra, como dejar una flor o un poema bajo la almohada, siempre avivará la llama del amor. Los cumplidos, los piropos y las palabras seductoras tampoco deben faltar si se tiene a un Libra como alma gemela. Con Libra hay que tener mucho tacto, hablarle con dulzura y amabilidad, y aparentar que la vida es un mar de rosas. Además, Libra siempre se dejará seducir por alguien de nobles valores, que defienda a los demás y haga el mundo un poco más agradable de lo que es.
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