Libra sabe bien que el placer y la felicidad son tan relativos como la vida misma. Por una parte están los deseos y las ambiciones que deben ser controladas, mientras que por otra se encuentra el reconocimiento de lo que se posee y el agradecimiento de lo que se consume. Para este nativo llevar a cabo este método que le conduce a un estado de satisfacción considerable de poco vale si no lo comparte con los demás.
El problema surge cuando con su plácida y satisfecha imagen, con su espléndida sonrisa y con lo armonioso de su entorno, el nativo de Libra despierta sin querer las envidias y los deseos de los demás. Hacen falta grandes dosis de humildad y amor por los demás para hacerles ver que ellos también pueden conseguirlo. De conseguirlo, la felicidad y la satisfacción correrá como la pólvora y llegará hasta el último de los integrantes del circulo de personas afines a este nativo.
Esta fantasía de prototipo de mundo feliz ha de crearse sin esfuerzo, ya que la tensión que genera no va bien con la energía de este nativo. Libra no puede hacer nada por nadie, esa es su filosofía, tan sólo se limita a exponer sus puntos de vista. Por eso es muy posible que las fantasías de Libra rara vez se materialicen a no ser que dé con la persona adecuada para tirar de él.
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