Así que si se quiere estimular la productividad de Libra, hay que cambiarle de actividad de vez en cuando, variar la decoración de su despacho alguna vez al año, y enpar-garle proyectos en los que tenga que relacionarse con personas diferentes a las que trata habitualmente. Eso sí, los cambios deben ser graduales y pausados.
A Libra no le gusta cansarse demasiado y sólo hará un trabajo físico fuerte cuando esté realmente bien pagado. La herramienta que se le da a Libra no tiene que ser la mejor, pero sí la adecuada. Las chapuzas horripilan a este nativo, así como los lugares cutres, poco aireados o sin iluminación suficiente. Por ejemplo, a un Libra dedicado a la cocina, se le motivará bastante si se le instala una campana extractora y se cambian las viejas cacerolas de hierro por otras de acero inoxidable.
El trato es igualmente importante para el nativo de la Balanza, que no soporta la humillación ni las situaciones desagradables. Educación, respeto y amabilidad son tres requisitos fundamentales para agradar al trabajador de este signo.
Por supuesto que la coherencia también resulta de vital importancia para que este nativo funcione. Libra debe saber a qué se destina su trabajo y estar seguro de que la empresa para la que trabaja es respetuosa con el medio ambiente y justa con sus trabajadores. Además, Libra necesita cierto margen de libertad a la hora de obrar, y decirle cómo se deben hacer las cosas es lo peor que se puede hacer con los nacidos bajo el signo de la Balanza.
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