A nivel físico, Leo es bastante bruto. El nativo del signo disfruta poniéndose a prueba y demostrándose a sí mismo de lo que todavía es capaz. Suele realizar excesivas manifestaciones de fuerza -sobre todo si alguien le mira-, incluso pasada cierta edad, que le pueden conducir al infarto.
Los excesos gastronómicos son también típicos de los nativos este signo, que comen en exceso y beben sin medida. A Leo le gusta disfrutar y consumir todo tipo de placeres. Además como es un signo fijo, Leo seguirá erre que erre con sus banquetes hasta que le suba el colesterol o le dé un ataque de gota.
Pero sin duda el mayor exceso de Leo es su gusto por el riesgo. Leo disfruta con lo más exagerado, con las carreras de coches y motos o el vuelo sin motor. No hay duda de que su osadía le conduce a sufrir aparatosos accidentes. Eso sí, Leo es temerario consigo mismo, pero nunca arriesga a los suyos.
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